Raúl García: el miedo a plagas e incendios adelanta las talas en Lugo
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Raúl García: el miedo a plagas e incendios adelanta las talas en Lugo

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Raúl García: el miedo a plagas e incendios adelanta las talas en Lugo

Источник: AGRONEWS Все новости источника

Según Raúl García, portavoz de la Asociación Forestal do Interior de Lugo (AFIL), el temor a las plagas y a los incendios está provocando en 2026 un adelantamiento generalizado de las talas en montes de la provincia, con el riesgo de que queden muchas parcelas sin replantar a corto plazo. Los propietarios particulares y comunidades de montes están cortando antes de lo previsto como respuesta directa a la presión sanitaria y al temor a pérdidas totales por fuego, una dinámica que altera los turnos habituales de aprovechamiento forestal y la sostenibilidad de las masas.

El adelanto de las cortas es una reacción directa al riesgo de plagas e incendios y está dejando parcelas vacías. Muchas fincas de pino y eucalipto están quedando improductivas tras la corta porque los propietarios no replantan de inmediato: la incertidumbre sobre las especies a emplear, las normas sobre nuevas plantaciones y la preocupación por la adaptación de especies alternativas frenan las reforestaciones.

En varias zonas centrales y orientales de Lugo los propietarios han acelerado las talas de pino radiata y de eucalipto, dos especies sobre las que se concentran dudas técnicas y regulatorias. La presión por plagas que afectan a coníferas, junto con medidas administrativas que restringen o condicionan la plantación de eucalipto en determinados ámbitos, han creado un contexto en el que la decisión de cortar antes adquiere sentido económico y preventivo para muchos titulares.

Una campaña coordinada por Fundación Arume y la Xunta, con ejecución de la empresa pública Seaga, se está desplegando para actuar sobre unas 4.000 hectáreas identificadas. Esa intervención busca reducir la propagación de agentes patógenos y mejorar labores de prevención frente al fuego, pero las acciones de control y saneamiento no eliminan la inquietud de propietarios que prefieren extraer madera cuanto antes.

En el mercado actual de 2026, el eucalipto nitens llega a pagarse en torno a 28–30 euros por tonelada pelada, una cifra que en algunos casos compensa la decisión de cortar antes. No obstante, la venta inmediata no borra el problema estructural: parcelas que quedan sin repoblación reducen la oferta futura de madera y afectan la gestión del territorio, la biodiversidad y el equilibrio económico de zonas rurales dependientes del monte.

Impacto en la gestión forestal

Según Manuel Marey, catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela y miembro del grupo PROePLA, cortar antes del turno reduce el volumen de madera obtenido por hectárea y, por tanto, el rendimiento económico a largo plazo; además, incrementa la heterogeneidad en la edad de las masas y complica la planificación de tratamientos selvícolas y de prevención de incendios. Marey advierte que la introducción explícita del factor riesgo en la gestión —aceptando que no existe riesgo cero— debe acompañarse de medidas que den certezas a los propietarios para no fomentar decisiones cortoplacistas.

Los técnicos consultados apuntan a varios elementos que explican la actual estrategia de los propietarios: la percepción de mayor probabilidad de incendios en determinados enclaves, la existencia de plagas que afectan a especies concretas, y la complejidad normativa sobre cambios de especie o repoblaciones. Todo ello produce una relación de causa y efecto clara: mayor incertidumbre normativa y sanitaria → adelantamiento de la corta → mayor probabilidad de parcelas no replantadas → pérdida de continuidad productiva y de servicios ecosistémicos.

Recomendaciones y medidas necesarias

Los expertos reclaman una combinación de medidas técnicas, económicas y sociales para corregir la tendencia: definir con claridad los criterios de repoblación y las alternativas de especies adaptadas a cada altitud y sitio, incentivar económicamente la replantación y las buenas prácticas de gestión, y reforzar programas de vigilancia y prevención de incendios que aumenten la confianza de los propietarios. También se propone reconocer y valorar el trabajo de quienes mantienen el monte para convertirlo en un activo social y económico estable en las comarcas rurales.

Desde AFIL se insiste en priorizar soluciones que combinen incentivos y apoyo técnico para que la salida no sea simplemente dejar parcelas vacías. Las alternativas deben contemplar la adaptación local de especies, el uso de mezclas con frondosas donde proceda, y la mejora de infraestructuras de defensa frente al fuego, además de protocolos de actuación frente a plagas.

Perspectivas a medio plazo

Si la dinámica de adelantamiento de talas continúa sin medidas que garanticen repoblaciones, es previsible una reducción de la superficie productiva en los próximos ciclos de corta, con consecuencias en la oferta de madera y en la economía local. La coordinación entre administraciones, organizaciones forestales y propietarios será clave para que la gestión del monte combine prevención sanitaria y de incendios con sostenibilidad productiva.

En 2026, el desafío es transformar la reacción preventiva de los titulares en una estrategia ordenada de gestión del paisaje forestal: integrar prevención, control de plagas, incentivos a la repoblación y formación técnica para que las cortas adelantadas no terminen en un problema estructural de abandono y pérdida de valor del territorio.

Foto - img.lavdg.com

Темы: Agricultura sostenible, Ecología & Medio ambiente, Plagas & Enfermedades

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