Diez vacas permanecen atrapadas en un barranco junto al río Miño después de huir presuntamente de un depredador, con una muerte confirmada y dos animales ya rescatados por los servicios de emergencia. Diez vacas permanecen atrapadas, según los equipos que trabajan en la zona, y el ganado se encuentra en un terreno de difícil acceso que complica las labores de extracción. Una de las rescatadas fue sacada desde la orilla mediante una cuerda por voluntarios de Protección Civil de Taboada y otra logró ser recuperada desde el agua por un equipo de intervención; una vaca fue hallada muerta y el resto presenta contusiones y golpes. Las autoridades locales y los propietarios del rebaño mantienen coordinación para priorizar el bienestar animal y minimizar pérdidas económicas mientras se planifica la siguiente fase de rescate.
Operativo de rescate
El operativo en el barranco combina medios terrestres y la previsión de apoyo aéreo para los puntos donde no es posible acceder por suelo firme, y en los próximos días está prevista la intervención de un helicóptero para intentar extraer los animales con grúas o sistemas de izado. Los equipos de Protección Civil y brigadas locales han estabilizado a las rescatadas y están realizando primeras curas y evaluaciones veterinarias en el lugar para decidir el traslado a instalaciones sanitarias si es necesario. La topografía escarpada y la proximidad al cauce del río complican la maniobra, por lo que los técnicos priorizan métodos que reduzcan el estrés y el riesgo de nuevas caídas o lesiones entre el ganado.
Prevención y consecuencias
Los responsables del rebaño atribuyen el origen del incidente a la persecución por algún carnívoro silvestre, aunque la identificación exacta del depredador aún no se ha confirmado y requerirá revisión de señales y cámaras; estas situaciones elevan la necesidad de medidas preventivas como cierres nocturnos, sistemas de vigilancia y vallados reforzados. A corto plazo, el suceso tiene un impacto directo en la explotación: pérdida de un animal, costes veterinarios y riesgos de baja de productividad en los animales lesionados, además del tiempo y recursos dedicados al rescate. A medio y largo plazo, los ganaderos de la zona valorarán reforzar seguros y protocolos de respuesta, incorporar tecnología como cámaras remotas o drones para detección temprana y coordinar patrullas con agentes locales para minimizar encuentros peligrosos.
Las autoridades municipales y servicios de emergencia han recomendado a los propietarios revisar el estado del resto del rebaño y documentar lesiones y pérdidas para trámites administrativos y de seguro, y han recordado la importancia de contar con planes de contingencia en pastos extensivos. Veterinarios que participan en la intervención señalaron que las lesiones más frecuentes en caídas de este tipo son contusiones, luxaciones y riesgo de infecciones secundarias, por lo que la detección y el tratamiento rápidos son clave para reducir mortalidad y secuelas. La colaboración entre propietarios, Protección Civil y servicios veterinarios está resultando determinante para coordinar el rescate y las medidas sanitarias posteriores.
Aunque la intervención aérea se contempla como la opción más efectiva para los animales situados en zonas intransitables, los equipos priorizarán siempre técnicas que garanticen el bienestar animal y la seguridad de los intervinientes, utilizando arneses, camillas especiales y protocolos de sujeción aprobados. Los responsables del rebaño también están evaluando medidas preventivas futuras, entre ellas el refuerzo de cercados eléctricos temporales en tramos críticos, el uso de perros guardianes o pastores eléctricos y la contratación o revisión de pólizas de seguro ganadero para cubrir pérdidas por predación y siniestros en terreno abrupto.
La situación en el Miño sirve como recordatorio para explotaciones en zonas rurales con presencia de fauna silvestre: planificar rutas de pastoreo, fortalecer la vigilancia nocturna y establecer canales de comunicación rápida con Protección Civil y servicios veterinarios reduce el tiempo de respuesta ante incidentes. En los próximos días, una vez finalizado el rescate y las valoraciones sanitarias, los propietarios y técnicos emitirán un informe con recomendaciones concretas para evitar repetición y mitigar el impacto económico y de bienestar en la explotación.
Foto - img.lavdg.com