El empleo agrario en la Comunitat Valenciana ha crecido un 18% en el primer trimestre de 2026, alcanzando 60.300 personas ocupadas, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE. El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha destacado estos datos como señal de la vitalidad del sector y su capacidad para generar actividad económica y empleo en el territorio. La subida regional supera en más de cuatro veces la media nacional, situada en el 4,1%, lo que sitúa a la Comunitat como un foco de dinamismo dentro del sector primario español. Estos resultados consolidan al agro valenciano como un motor de desarrollo local y una palanca para la vertebración de zonas rurales.
Barrachina ha subrayado que el incremento del empleo responde tanto a la diversificación de actividades agrícolas como a la incorporación de proyectos que mantienen actividad en el medio rural, generando oportunidades estables en municipios de la región. En su intervención institucional, el conseller ha defendido que el Consell seguirá impulsando medidas para aumentar la competitividad del sector, reducir cargas administrativas y favorecer la creación de empleo. Según sus palabras, apoyar al campo valenciano implica apostar por la economía real, la cohesión territorial y la sostenibilidad del tejido local.
El empleo agrario en la Comunitat representa el 7,6% del empleo agrario de España, un dato que refuerza la relevancia de la región en el conjunto nacional. Además, los ocupados del sector suponen aproximadamente el 2,4% del total de personas empleadas en la Comunitat Valenciana, cuyo mercado laboral se mantiene amplio y diverso en 2026. Estos indicadores ponen de manifiesto que la agricultura y la ganadería continúan siendo sectores con capacidad para generar trabajo y fijar población en áreas rurales, factores clave para las políticas públicas de desarrollo territorial.
Distribución por sexo y edad
En el perfil de la fuerza laboral agraria valenciana, la distribución por sexo muestra 46.600 hombres y 13.700 mujeres ocupadas, reflejando una presencia masculina mayor pero también una base femenina significativa en la actividad del campo. Por tramos de edad, el 54,9% de los trabajadores agrarios tiene entre 25 y 54 años, mientras que el 43,1% cuenta con 55 años o más, lo que indica una estructura poblacional del sector con una proporción relevante de profesionales veteranos. Estos datos ponen de relieve la necesidad de impulsar formación y renovación generacional para garantizar la continuidad y la modernización de las explotaciones.
El incremento del empleo abre demandas concretas en términos de políticas y servicios: mejora de la formación profesional agraria, incentivos a la innovación tecnológica, apoyo a la digitalización de explotaciones y medidas que faciliten la incorporación de jóvenes y mujeres. Especialistas y representantes del sector apuntan a soluciones como la promoción de modelos asociativos, el acceso a financiación adaptada y la inversión en infraestructuras logísticas para consolidar cadenas de valor competitivas.
De cara al futuro, la administración autonómica y los agentes del sector deberán coordinar acciones para transformar este crecimiento en empleo de calidad y en mayor valor añadido por hectárea. La adopción de prácticas sostenibles, la incorporación de agricultura de precisión, la mejora de las organizaciones de productores y el fomento de la agroindustria local aparecen como vías para maximizar el efecto multiplicador del empleo agrario. Barrachina ha insistido en que reducir trabas burocráticas y potenciar la competitividad serán ejes centrales del trabajo del Consell en los próximos meses.
En síntesis, el ascenso del empleo agrario en la Comunitat Valenciana durante 2026 pone de manifiesto la fortaleza del sector primario valenciano y plantea la necesidad de políticas públicas y privadas orientadas a consolidar la creación de empleo, mejorar la cualificación de la mano de obra y favorecer la modernización productiva. Si se mantienen las condiciones para atraer inversión y facilitar la actividad en el medio rural, el sector puede seguir contribuyendo a la vertebración territorial y a la generación de oportunidades económicas en la región.
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