La Consellería de Medio Rural destinará 95.500 euros para crear un pastizal de más de 30 hectáreas en el monte vecinal en mano común de O Buio, en Viveiro, con el objetivo de aumentar el número de cabezas de ganado equino y reducir el riesgo de incendios forestales. El proyecto incluye labores de roza, recogida y retirada de madera, encalado, abonado y siembra para restablecer una cubierta de forraje permanente. La actuación forma parte del Plan de Pastos de Galicia y se ejecutará a lo largo de 2026 en colaboración con los comuneros responsables del monte. La conselleira María José Gómez visitó los terrenos y explicó que la intervención busca compatibilizar el aprovechamiento ganadero extensivo con la protección del patrimonio natural.
Los trabajos de preparación del terreno comenzarán con la eliminación de matorral y la retirada selectiva de madera para reducir la continuidad del combustible y facilitar las tareas agrícolas posteriores. Tras la limpieza, se realizarán tratamientos de mejora de suelo como el encalado para corregir la acidez y el abonado mineral o orgánico para potenciar el crecimiento inicial del pasto. Finalmente se sembrará una mezcla adaptada de gramíneas y leguminosas adecuada al clima atlántico de la zona, diseñada para ofrecer producción de forraje estable durante las estaciones de mayor demanda.
La gestión de este pastizal en régimen de monte vecinal persigue efectos directos sobre la capacidad de carga de la zona: disponer de una superficie de pasto más extensa y accesible permitirá a los titulares aumentar la superficie útil para el pastoreo y reducir la dependencia de piensos comprados. Además, la implantación de praderas mejora la gestión del paisaje agroforestal porque el pastoreo y las rotaciones de uso disminuyen la acumulación de combustible vegetal, una medida práctica de prevención frente a incendios. La Xunta prevé coordinar el manejo con los comuneros para establecer turnos de aprovechamiento y prácticas de mantenimiento.
Desde la perspectiva técnica, la combinación de técnicas previstas responde a relaciones causa‑efecto claras: la roza y retirada de madera disminuyen la biomasa disponible para incendios; el encalado y el abonado favorecen la germinación y vigor de especies forrajeras; y la siembra de mezclas diversificadas incrementa la resistencia del pastizal a plagas y sequías moderadas. Estas actuaciones también facilitan el acceso de maquinaria agrícola y el establecimiento de cortafuegos naturales mediante franjas de pasto de baja carga combustible. Los responsables regionales señalan que la intervención priorizará soluciones que minimicen la erosión y mantengan la conectividad ecológica.
La inversión prevista se focaliza en trabajos sobre el terreno y en preparativos que permitan un arranque rápido del pastizal: contratos de maquinaria para la roza y retirada de restos, análisis de suelos para ajustar enmiendas, adquisición de semillas certificadas y labores de siembra. Se plantean además acciones de seguimiento para evaluar la evolución del pasto durante los primeros dos ciclos vegetativos y ajustar el plan de abonado y aprovechamiento. La administración autonómica ofrece apoyo técnico a los comuneros para diseñar un plan de manejo que contemple cargas ganaderas sostenibles y prácticas de mantenimiento anual.
En términos de ganadería, la apuesta por pastizales favorece especialmente a explotaciones extensivas de equino y bovino que buscan reducir costes de alimentación y recuperar usos tradicionales del monte. El proyecto en O Buio servirá de ejemplo local para demostrar cómo la restauración de praderas puede incrementar la disponibilidad de forraje y mejorar la viabilidad de explotaciones pequeñas y medianas. Los comuneros participantes han mostrado interés en combinar la producción forrajera con acciones complementarias, como cercados móviles para manejo por parcelas y planes de pastoreo rotacional.
La Consellería insiste en que iniciativas de este tipo fomentan un modelo rural productivo y resiliente frente al cambio climático: pastizales bien gestionados secuestran carbono en el suelo, aumentan la biodiversidad de herbáceas y leguminosas y reducen la presión sobre masas forestales más sensibles. Para garantizar resultados, la actuación incorporará criterios de sostenibilidad en la selección de especies y en las prácticas agronómicas, priorizando mezclas adaptadas al contexto atlántico y técnicas que reduzcan la necesidad de inputs externos.
A corto plazo, la puesta en marcha del pastizal de O Buio se traduce en una mejora tangible de la infraestructura agraria local y en una herramienta preventiva para el control de vegetación; a medio y largo plazo, se espera que contribuya a consolidar la actividad ganadera en la zona y a promover un manejo del monte compatible con la protección contra incendios. La Xunta y los comuneros mantendrán el seguimiento del proyecto durante 2026 y establecerán indicadores de éxito vinculados a producción forrajera, uso ganadero y reducción de carga combustible en la parcela.
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