La Mesa Nacional del Ajo estima un repunte del 2% en la superficie sembrada en España para la campaña 2026, con una previsión de 24.404 hectáreas dedicadas al cultivo del ajo, según el análisis presentado en su última asamblea. Esta cifra apunta a una recuperación moderada del cultivo en términos de extensión, aunque aún sitúa la superficie por debajo de niveles históricos más altos y refleja decisiones de siembra condicionadas por costes y mercados.
Por comunidades autónomas, las mayores subidas de superficie se registran en Madrid, Castilla y León y Andalucía, con incrementos relativos destacados, mientras que Castilla-La Mancha mantiene niveles estables y Extremadura muestra una ligera reducción. La distribución regional de la ampliación de superficie revela procesos de reorientación productiva y elección de zonas con mejores condiciones de cultivo y logística para comercialización.
La Mesa ha señalado como dato relevante que se han asegurado un 4,6% menos de hectáreas en la campaña a pesar del aumento de superficie, lo que plantea riesgos financieros para los productores ante siniestros climáticos o fitosanitarios; esta caída en la contratación de seguros augura mayor vulnerabilidad económica en parcelas y explotaciones de menor tamaño. Las expectativas de cosecha son favorables en cantidad y calidad en la mayoría de las zonas productoras, pero la organización advierte que la meteorología de las próximas semanas será determinante para el rendimiento final.
Importaciones y competitividad
La Mesa ha mostrado preocupación por la pérdida de competitividad frente a importaciones procedentes de terceros países, particularmente por el creciente protagonismo de Egipto y China como proveedores de ajo para la Unión Europea. Según la organización, la llegada sostenida de ajo de estos orígenes presiona los precios y reduce la presencia del ajo español en mercados nacionales e internacionales, dificultando la continuidad de explotaciones familiares y la actividad en el medio rural.
Entre las causas internas que agravan la competitividad, la Mesa apunta al encarecimiento de los costes de producción y a la reducción de herramientas disponibles para el mantenimiento sanitario del cultivo, lo que incrementa el coste por tonelada producida. Además, reclama mayor reciprocidad en las exigencias sanitarias y fitosanitarias para las importaciones y una mejor comunicación al consumidor sobre las garantías que ofrece el ajo producido en la UE.
Medidas propuestas y perspectivas
La Mesa Nacional del Ajo considera imprescindible que las administraciones nacionales y europeas actúen con urgencia y propone medidas concretas: armonizar requisitos sanitarios para importaciones, reforzar controles en frontera, activar ayudas o líneas de apoyo para costes de producción y fomentar seguros agrarios más atractivos para el sector. También plantea impulsar campañas informativas que pongan en valor la trazabilidad, la seguridad alimentaria y las mayores exigencias de la producción europea para justificar diferencias de precio.
En clave tecnológica y productiva, los interlocutores del sector abogan por promover la adopción de prácticas de agricultura de precisión, la mejora de semilla y material vegetal certificado, la inversión en almacenamiento y logística para reducir pérdidas postcosecha y el fomento de variedades más competitivas. Estas medidas buscan aumentar rendimiento y calidad, y, al mismo tiempo, reducir costes unitarios para fortalecer la rentabilidad a medio plazo.
La Mesa concluye que mantener la masa productiva y el empleo ligado al ajo exige una respuesta coordinada entre productores, industria, distribución y administraciones públicas; las decisiones que se adopten en los próximos meses determinarán la capacidad del sector para consolidar la ligera recuperación de superficie prevista y para afrontar la presión de las importaciones en los próximos ejercicios.
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