La Xunta ha retirado madera quemada en alrededor de 1.500 hectáreas de Monterrei y ha extraído cerca de 74.000 metros cúbicos, según han indicado fuentes de la Consellería do Medio Rural tras la intervención en las áreas afectadas por los incendios recientes. Estas actuaciones forman parte de un plan forestal más amplio que busca recuperar valor económico de la madera y reducir riesgos ambientales vinculados a la degradación del monte. La conselleira María José Gómez supervisó las tareas sobre el terreno y destacó la coordinación con empresas forestales y la industria transformadora para asegurar la salida al mercado de la madera movilizada. La intervención combina extracción, trabajos de estabilización de suelos y actuaciones de prevención para minimizar la pérdida de valor y la propagación de plagas o enfermedades en las masas forestales afectadas.
Alcance y cifras
El plan impulsado por la Xunta abarca más de 6.200 hectáreas y contempla un volumen total superior a 930.000 m3 de madera susceptible de aislamiento y aprovechamiento, con una adjudicación cercana a 13,5 millones de euros para su ejecución. En la fase operativa actual se han intervenido unas 1.500 hectáreas y se han extraído aproximadamente 74.000 m3, acciones que, según la administración, evitan la depreciación progresiva de la madera por hongos o plagas. La movilización de este recurso forestal ha tenido un efecto directo en la actividad de explotaciones y empresas transformadoras, reactivando contratos y logística local vinculada al aprovechamiento de biomasa y madera aserrable.
Medidas de recuperación y perspectivas
Además de la retirada de madera, la Xunta ejecuta labores de consolidación de suelos y reducción de escorrentía superficial mediante la técnica del acolchado con paja (mulching) en zonas prioritarias señaladas por el CSIC en las provincias de Ourense y Lugo, medidas encaminadas a frenar la erosión y favorecer la regeneración natural. También se han mejorado pistas forestales, limpiado cunetas y colocado albarradas para contener sedimentos, intervenciones que facilitan el acceso de maquinaria y reducen el riesgo de nuevos daños hidrológicos. La administración contempla seguir integrando técnicas de agricultura regenerativa y manejo adaptativo para acelerar la recuperación de la cubierta arbórea y mejorar la capacidad de retención de agua del suelo.
La Xunta señala que la rápida extracción de madera actúa de forma preventiva: al sacar el material afectado se reduce la humedad retenida en la masa muerta y se limita el hábitat para agentes xilófagos, lo que disminuye el riesgo de infestaciones que comprometan futuras cosechas y el valor comercial de la madera. Este efecto directo entre retirada y preservación de valor ha sido usado como argumento para priorizar la inversión pública en logística y apoyo a empresas del sector. En paralelo, se promueven canales comerciales que permitan transformar parte de la madera en producto local y biomasa energética, contribuyendo a la economía circular del área.
De cara a los próximos meses, la Consellería plantea intensificar la monitorización con tecnologías de teledetección y fotogrametría mediante drones para optimizar la priorización de actuaciones, vigilar la evolución del suelo y evaluar la regeneración de masa arbórea. Estas herramientas permitirán focalizar trabajos de revegetación y controlar la eficacia del mulching en parcelas concretas, reduciendo costes y tiempos de respuesta. Asimismo, se prevé coordinar programas de I+D con centros de investigación para medir indicadores de salud del suelo y fitorremediación, y para diseñar soluciones adaptadas al monte gallego.
Las actuaciones en Monterrei ejemplifican un enfoque integral que combina extracción comercial, medidas de estabilización y aplicaciones tecnológicas para la gestión postincendio, con el doble objetivo de recuperar valor económico y proteger la función ecológica del monte. La Xunta mantiene abierto el calendario de adjudicaciones y supervisión técnica para que las próximas fases prioricen parcelas con mayor riesgo de erosión y con mayor potencial de regeneración natural o plantaciones dirigidas. En el medio plazo se espera que estas intervenciones reduzcan la vulnerabilidad del paisaje forestal y favorezcan la resiliencia ante episodios climáticos extremos.
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