El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado en 2026 trabajos de mantenimiento y desbroce en el parque natural de Collserola, con el objetivo de reducir el riesgo de incendio en un perímetro municipal que abarca 346 hectáreas dentro del gran espacio protegido y un presupuesto asignado de 400.000 euros. El parque permanece cerrado al público por la presencia de la peste porcina africana, pero las autoridades municipales consideran prioritario avanzar en las franjas cortafuegos para minimizar la probabilidad de conatos durante el periodo de calor.
Prevención de incendios
Las labores se centran en la eliminación de vegetación seca y muerta para dejar densidades de masa forestal que dificulten la propagación del fuego; el plan operativo prioriza las zonas limítrofes con distritos urbanos —Gràcia, Horta-Guinardó, Les Corts, Nou Barris y Sarrià-Sant Gervasi— donde la interfaz urbano-forestal incrementa el riesgo. Las tareas serán ejecutadas por tres brigadas que, de forma concurrente, cubrirán aproximadamente 22 hectáreas al mes cada una, lo que permite avanzar de manera sostenida en los frentes más expuestos durante la campaña estival.
Los trabajos de desbroce incluyen: poda de sotobosque, retirada de material leñoso propenso a inflamarse y creación o mantenimiento de franjas perimetrales libres de combustible vegetal; estas acciones buscan reducir el número de igniciones potenciales y facilitar las intervenciones de extinción en caso de conato. Dado el patrón estacional de riesgo, las autoridades intensificarán la vigilancia y las intervenciones preventivas en los meses de julio y agosto, con actividad complementaria en septiembre para reforzar las zonas críticas.
Protocolos sanitarios y seguridad
Todas las tareas de Parques y Jardines se realizan bajo estrictos protocolos de bioseguridad exigidos por la presencia de la peste porcina africana: desinfección de equipos, control de acceso a vehículos y materiales y medidas de trazabilidad del personal y la maquinaria implicada en las actuaciones. El Ayuntamiento ha señalado que las restricciones al acceso público no impiden las labores de prevención, y que estas medidas buscan compatibilizar la protección sanitaria animal con la mitigación del riesgo de incendios forestales.
La coordinación técnica incluye diálogo con los servicios veterinarios y con los equipos de emergencias para garantizar que las operaciones no comprometen los procedimientos de contención de la enfermedad. Asimismo, se aplican protocolos para evitar que la actividad humana asociada a las tareas de desbroce introduzca vectores o fomente contactos no deseados con la fauna suína silvestre.
Respuesta y gestión de emergencias
El Ayuntamiento mantiene sistemas de vigilancia y respuesta rápida ante conatos: los Bomberos de Barcelona disponen de tiempos de intervención por debajo de los 15 minutos en la mayor parte de la ciudad, un factor clave para que los conatos no deriven en incendios mayores. El periodo festivo de Sant Joan concentra habitualmente un mayor número de incidentes por la costumbre de encender fuegos y lanzar pirotecnia en zonas de monte, por lo que la planificación de prevención y la presencia operativa se refuerzan en esas fechas.
Perspectivas y medidas complementarias
Además del desbroce manual y mecanizado, el Ayuntamiento evalúa tecnologías y prácticas que puedan mejorar la prevención a medio plazo, como la monitorización vía satélite y drones para detección temprana de puntos calientes, el uso de sensores térmicos en puntos críticos y la ampliación de parches de pastoreo controlado o gestionado como herramienta de reducción de combustible. Estas iniciativas buscan integrar soluciones digitales y tradicionales para una gestión más eficiente del paisaje periurbano y una mayor resiliencia frente a incendios.
El proyecto también contempla acciones informativas hacia la ciudadanía para reforzar la prevención: comunicación sobre zonas restringidas, recomendaciones para evitar actividades de riesgo en el monte y recordatorios sobre la prohibición de accesos mientras continúen las medidas sanitarias por la peste porcina africana. La reapertura del parque natural queda condicionada a la evolución epidemiológica y a criterios técnicos, por lo que la fecha de vuelta al uso público sigue siendo incierta, mientras las labores de prevención y bioseguridad continúan durante la temporada de riesgo.
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