Según el ganadero José Hernández, la presión administrativa y la dureza del trabajo están asfixiando el relevo generacional en la ganadería y condicionan el futuro del sector en 2026. Hernández, pastor de ovejas con una trayectoria familiar en la Sierra de San Vicente, afirma que el oficio sigue vigente pero que cada vez resulta menos atractivo para las nuevas generaciones por las exigencias laborales y administrativas que implica. La falta de relevo generacional aparece como el problema central que vincula la continuidad de explotaciones y la conservación de tradiciones como la trashumancia. A partir de esa constatación, Hernández participa en iniciativas divulgativas para dar visibilidad al oficio y fomentar el interés entre jóvenes y público urbano.
Hernández explica que mantiene prácticas tradicionales de pastoreo mientras incorpora herramientas actuales para mejorar la gestión diaria y reducir riesgos laborales. A su vez, organiza y colabora en actividades que muestran el trabajo del pastor al público general, con el objetivo de transmitir conocimientos prácticos y la importancia socioambiental de la ganadería extensiva. Las ferias y las demostraciones sirven, según él, tanto para poner en valor las vías pecuarias como para generar vías de ingresos complementarios que puedan hacer más viable la actividad para los jóvenes.
Tecnología y sacrificio laboral
El ganadero valora el impacto positivo de nuevas tecnologías en la gestión de rebaños: dispositivos GPS y aplicaciones móviles permiten geolocalizar animales y recibir alertas, lo que reduce desplazamientos y permite una supervisión más eficiente. Hernández subraya que, pese a estas mejoras, el pastoreo sigue exigiendo una dedicación continua y un alto nivel de esfuerzo físico: "es un trabajo sin días de descanso", afirma, y añade que la tecnología mitiga pero no elimina la carga laboral. La implantación de GPS para geolocalizar rebaños desde el móvil se presenta como una herramienta clave para la modernización y la seguridad animal, vinculada a la agricultura de precisión.
Los ganaderos consultados señalan que, además de la dureza del oficio, existen obstáculos administrativos que desincentivan la entrada de jóvenes al sector. Entre las dificultades mencionadas están la proliferación de trámites, la percepción de cursos o requisitos formativos poco adaptados a la realidad del campo y la carga económica de obligaciones como las cotizaciones a la Seguridad Social. En zonas catalogadas como restringidas —por ejemplo, áreas de montaña o vías pecuarias protegidas—, se exigen trámites adicionales para iniciar una nueva explotación, lo que incrementa el tiempo y el coste de puesta en marcha.
Feria de la Trashumancia 2026
Con la intención de visibilizar la trashumancia y las vías pecuarias se celebra en 2026 la Feria de la Trashumancia en Almendral de la Cañada, un evento que integra desfiles de ganado, actividades formativas y puestos comerciales. En esta edición se prevé el paso de un rebaño numeroso de ovejas y la incorporación de ganado vacuno en el recorrido hacia Almendral, con estimaciones de asistencia que superan el millar de visitantes y una oferta cercana a 50 puestos procedentes de provincias colindantes. Los organizadores han programado demostraciones prácticas —esquila, transformación de lana y talleres de oficios tradicionales— como herramientas para acercar la actividad al público y generar interés profesional.
La ganadera María del Carmen Bardera, propietaria de una vaquería en la misma zona, coincide en la percepción general sobre la escasez de relevo, aunque en su caso dos de sus hijos han optado por continuar con la explotación. Bardera subraya que las restricciones territoriales y los requisitos específicos de algunas zonas elevan las barreras de entrada y que es preciso adaptar la normativa y la formación a la realidad de las pequeñas explotaciones familiares. Ambas voces señalan que las ferias y las redes locales pueden funcionar como plataformas de transferencia de conocimiento y apoyo mutuo.
Los ganaderos defienden además el papel ambiental de los rebaños: el pastoreo controlado contribuye a la gestión de combustibles vegetales y a la conservación de praderas, actuando como herramienta para reducir la propagación de incendios y mantener paisajes agrícolas. Este papel ecológico se percibe como un argumento a favor de políticas públicas que reconozcan y compensen los servicios ambientales prestados por la ganadería extensiva, lo que podría traducirse en incentivos económicos y mayor viabilidad para explotaciones familiares.
Para favorecer el relevo y la viabilidad del sector, los protagonistas proponen medidas concretas: simplificación administrativa, formación práctica adaptada a las necesidades reales de la explotación, incentivos económicos para jóvenes emprendedores rurales y apoyo a la modernización tecnológica. También reclaman políticas que integren pagos por servicios ambientales, faciliten el acceso a tierras y desarrollen canales de comercialización que aumenten la rentabilidad. La conclusión común es que combinar tradición y modernización, junto a un marco normativo más ágil, es la vía para garantizar que la ganadería continúe siendo motor rural y herramienta de gestión del territorio en los próximos años.
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