La feria de maquinaria agrícola de Cospeito reúne en 2026 a vendedores cuyas ofertas van de 4.500 a 90.000 euros y confirma la buena salida del tractor usado. Vendedores y compradores se dieron cita este fin de semana en un certamen orientado a maquinaria agropecuaria donde la ganadería local sigue siendo el principal mercado de destino de los equipos. La convocatoria atrajo a empresas y particulares que buscan renovar flotas o adquirir unidades fiables a menor coste que las máquinas nuevas. El tractor usado se vende bien, con ofertas que abarcan desde pequeños tractores económicos hasta modelos equipados y seminuevos.
Varios expositores coincidieron en que la presencia de tecnología en los equipos de segunda mano aumenta su atractivo comercial: sistemas de autoguiado, conectividad con aperos y compatibilidad con soluciones de precisión agrícola facilitan el trabajo en las explotaciones. Fernando Rivas, responsable de un negocio de Cospeito, explicó que su catálogo incluía tractores con precios entre 45.000 y 90.000 euros destinados a explotaciones que demandan potencia y prestaciones. Rivas destacó que la incorporación de sistemas de autoguiado y la integración electrónica con aperos modernizan tractores usados y reducen la diferencia funcional con máquinas nuevas.
Agustín Ansede, de Guitiriz, mostró tanto tractores usados como alguna unidad nueva y apuntó que la caída en los precios de algunos productos lácteos ha llevado a ganaderos a priorizar compras más rentables a corto plazo. Según Ansede, vehículos con precios entre 15.000 y 60.000 euros resultan adecuados para muchas explotaciones familiares que buscan mantener productividad sin aumentar excesivamente la deuda. Sus observaciones muestran una relación directa: la presión sobre la renta de las explotaciones impulsa la demanda de maquinaria usada de calidad.
Desde Vilalba, José Fernández Debasa presentó tractores con aperos y maquinaria auxiliar como segadoras, con precios que oscilaban entre 4.500 y 10.000 euros para equipos de menor tamaño o implementos específicos. Debasa subrayó que un tractor de segunda mano bien mantenido puede ofrecer rendimiento sin problemas y ser una opción sostenible para explotaciones con tareas concretas. La variedad de niveles de inversión permite que pequeños ganaderos y medianas explotaciones encuentren soluciones adaptadas a sus necesidades productivas.
Daniel Vélez, de Castro de Ribeiras de Lea, señaló que la feria funciona también como lugar de generación de contactos: no todo se vende al instante, pero las ferias crean clientes para operaciones futuras. "Aquí no se vende todo; muchas operaciones se cierran después. Aquí se hacen clientes", explicó Vélez, que lleva maquinaria variada pensada para salida inmediata o para negociarse a corto plazo. Esa dinámica comercial evidencia cómo las ferias combinan transacción directa y negociación a medio plazo.
La oferta mostró además tendencias claras hacia la modernización de equipos: tractores con control de precisión, sistemas de telemetría y conectividad con aperos facilitan labores como siembra, abonado y labores de precisión en ganadería y cultivos forrajeros. Estas capacidades tecnológicas reducen costes operativos y mejoran trazabilidad y eficiencia en el manejo de recursos. Modelos usados con autoguiado y conectividad se valoran ahora casi tanto como modelos nuevos por su utilidad en explotaciones que aplican agricultura de precisión.
En términos comerciales, los expositores destacaron dos variables que condicionan las ventas: la relación calidad-precio de las unidades ofrecidas y la situación económica del sector, especialmente el mercado lácteo. Cuando la renta del ganadero se estrecha, la demanda se desplaza hacia máquinas usadas de confianza; cuando mejora, se recupera la compra de maquinaria nueva. Los vendedores adaptan su oferta a esa demanda, presentando desde tractores robustos y bien equipados hasta aperos y implementos económicos para labores específicas.
La feria, concebida para facilitar la renovación de equipos y el contacto entre profesionales, plantea también perspectivas de futuro: mayor certificación del estado técnico de las máquinas usadas, bonificaciones para la compra de equipos eficientes y servicios posventa que incluyan instalación de tecnologías de precisión. Vendedores y compradores coincidieron en pedir más información técnica y garantías que permitan tomar decisiones rápidas sin asumir riesgos excesivos.
En resumen, la edición de 2026 de la feria de Cospeito confirma la vigencia del mercado de maquinaria usada como alternativa práctica para explotaciones ganaderas y agrícolas. Las ventas y la generación de contactos comerciales muestran una economía de compra-venta que combina necesidad inmediata y planificación futura, con la tecnología como factor clave para incrementar el valor de las máquinas de segunda mano.
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