La comunidad de regantes del Canal Bajo del Bierzo iniciará la campaña de riego el lunes 11 de mayo de 2026, una decisión adoptada tras confirmar el calendario de finalización de las obras de modernización de la infraestructura. La programación responde a la previsión de que las obras pendientes estarán listas en la primera semana de mayo de 2026 y a la voluntad de arrancar la temporada con la mayor disponibilidad operativa posible; responsables técnicos y la secretaria de la comunidad, Humberto Merayo, han indicado que se trabaja para minimizar incidencias durante el arranque. Se espera que la coordinación entre Itacyl, Seiasa y Tragsa facilite la puesta en marcha y permita un control más ágil de los turnos y caudales desde el inicio de la campaña.
De las 3.600 hectáreas de la comunidad de regantes, algo más de un tercio dispondrá ya del sistema modernizado, con un total de 1.600 hectáreas que funcionarán mediante conducción a presión; el resto continuará con riego tradicional por acequias. En la zona modernizada están previstas 60 hidrantes y 175 tomas individuales que permitirán distribuir el agua por presión y gestionar aportes con mayor precisión, lo que modifica tanto la logística de reparto como las intervenciones de mantenimiento durante la campaña. La coexistencia de sistemas obliga a diseñar protocolos claros de paso de caudal entre redes modernizadas y acequias abiertas para evitar sobrepresiones o déficits en tramos intermedios.
La demanda de agua para esta campaña parte de un escenario en el que las altas temperaturas registradas en abril de 2026 han incrementado las necesidades de los cultivos, por lo que la comunidad prevé una demanda superior a la habitual en las primeras semanas. La ventaja de la red modernizada es que reduce pérdidas por fugas y permite una respuesta más rápida a incrementos puntuales de consumo, mientras que las acequias tradicionales facilitan maniobras de emergencia y una mayor flexibilidad local en situaciones imprevistas. La combinación de ambos sistemas requiere un plan operativo que priorice cultivos críticos y contemple cortes programados para labores de mantenimiento sin comprometer las producciones.
Para gestionar las solicitudes de agua, la comunidad abordará en los próximos días el sistema operativo a implantar, evaluando tanto métodos presenciales y por orden de llegada como opciones telemáticas o de turno por parcelas que la presión de la tubería permita implementar. Se anticipan problemas logísticos iniciales que se resolverán sobre la marcha, por lo que la junta directiva ha pedido a los comuneros paciencia y colaboración en la fase de ajuste; entre las medidas previstas están la estandarización de formularios de petición, la priorización según cultivo y la habilitación progresiva de los hidrantes en función de su puesta a punto. La experiencia de las primeras semanas servirá para afinar el reparto y corregir desajustes sin afectar al suministro general.
En materia técnica, la modernización incluye la sustitución de tramos del colector y la instalación de puntos de toma a presión que permiten una reducción de pérdidas y una gestión más precisa del caudal, lo que es especialmente relevante ante episodios de calor extremo y mayor consumo. Aunque no se han señalado porcentajes concretos de ahorro de agua, los responsables subrayan que la eliminación de fugas en acequias y la capacidad de cerrar secciones aisladas reducirán las mermas y aumentarán la eficiencia de la red durante picos de demanda. Además, la futura digitalización parcial de la gestión —con telelectura y control remoto de hidrantes en caso de implantarse— facilitaría la monitorización en tiempo real y la toma de decisiones operativas.
En paralelo a la puesta en marcha del riego, las comunidades del Canal Bajo y del Canal Alto del Bierzo han decidido posponer hasta después de la campaña las negociaciones sobre la financiación del enganche a la red de modernización desde el colector de Cubillos del Sil. Ambas partes han argumentado que dejar la discusión financiera para una fecha posterior busca evitar conflictos que puedan interferir en la campaña de riego y garantizar que las operaciones de suministro no se vean condicionadas por litigios económicos durante el periodo crítico. Ese aplazamiento implica que los trabajos de conexión se ejecutarán conforme al calendario técnico acordado, pero la retribución y reparto de costes se abordarán en mesas de negociación una vez se estabilice el servicio.
La previsión es que participen en el regadío alrededor de 6.000 comuneros, lo que exige una comunicación fluida y mecanismos de resolución de incidencias rápidamente operativos durante toda la temporada. La junta directiva ha anunciado que habilitará canales de atención para reclamaciones y consultas, y que se realizarán inspecciones periódicas en las zonas modernizadas para detectar y corregir anomalías de forma inmediata. En resumen, la campaña de 2026 arranca con parte de la red actualizada, expectativas de mayor demanda por calor y un plan de gestión orientado a compatibilizar modernización y continuidad del suministro mientras se negocian los aspectos financieros pendientes.
Los regantes y las administraciones implicadas coinciden en que los primeros meses serán determinantes para consolidar los nuevos procedimientos, mejorar la eficiencia del sistema y establecer criterios de reparto que sirvan durante las próximas campañas; la experiencia operativa de mayo y junio de 2026 marcará las prioridades de inversión y las posibles mejoras tecnológicas a implantar en los años siguientes. Se invita a los usuarios a seguir las indicaciones de la comunidad y a participar en las reuniones informativas que se convocarán para explicar turnos, normas de uso y vías de resolución de incidencias durante la temporada.
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