Peste porcina, jabalíes y gestión del paisaje
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Peste porcina, jabalíes y gestión del paisaje

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Peste porcina, jabalíes y gestión del paisaje

Fonte: AGRONEWS Tutte le notizie della fonte

Según expertos en ecología y ganadería, un brote de peste porcina detectado recientemente en Barcelona ha reavivado el debate sobre el aumento de jabalíes y la necesidad de replantear la gestión del paisaje. La presencia creciente de este reservorio silvestre y su papel en la transmisión de enfermedades a la cabaña doméstica obligan a vincular sanidad animal con políticas de uso del territorio y con la competitividad de producciones extensivas. El jabalí actúa como reservorio de enfermedades porcinas y puede contribuir a la transmisión de tuberculosis bovina entre fauna silvestre y ganadería.

Pastoreo como herramienta de control

La pérdida de pastoreo en áreas forestales y periurbanas deja nichos ecológicos disponibles que son ocupados por herbívoros silvestres como el jabalí; esa ocupación incrementa el contacto entre fauna silvestre y explotaciones, con mayor riesgo sanitario. En términos concretos, modelos de manejo recomiendan cargas de pastoreo muy extensivas —por ejemplo, del orden de 0,2 a 0,8 UGM/ha según el tipo de monte— para mantener la estructura de la vegetación en un estado menos favorable a la proliferación de matorral continuo y, por tanto, menos hospitable para grandes densidades de jabalí. El pastoreo dirigido y estacional reduce la acumulación de combustible vegetal y limita corredores continuos que facilitan tanto la dispersión de incendios como la expansión de poblaciones de especies forestales.

Los manejos con razas locales adaptadas al monte (caprinas, ovinas y bovinas de razas como la vaca de la Abrera o la oveja ripollesa) compiten por recursos con los jabalíes y, a la vez, mantienen funciones ecosistémicas clave: reciclado de materia orgánica, control de la regeneración de matorral y preservación de la heterogeneidad del paisaje. El pastoreo con razas locales bien manejadas desplaza competitivamente a los jabalíes y reduce continuidad de combustible, mitigando riesgos sanitarios y de incendios.

Política y competitividad del sector

Las soluciones no son exclusivamente de contención cinegética ni de actuaciones puntuales: requieren planes territoriales integrados que incentiven la producción extensiva y los servicios ecosistémicos que aporta la ganadería. Instrumentos concretos incluyen pagos por servicios ambientales, ayudas a la movilidad y al pastoreo trashumante, y mejoras en comercialización que aumenten el valor añadido de productos ligados al pastoreo forestal. Por ejemplo, la promoción de producciones de cerdo ibérico criadas en montanera y de canales comerciales diferenciadas puede ofrecer un doble beneficio: competir ecológicamente con el jabalí y generar rentas que sostengan el mantenimiento del paisaje.

A nivel operativo, son necesarias medidas combinadas: 1. Planes de pastoreo estacionales y rotacionales para reducir biomasa disponible y fragmentar el hábitat favorable a altas densidades de jabalí; 2. Fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica en explotaciones extensivas y en la fauna silvestre; 3. Incentivos económicos para manterner razas locales y sistemas de manejo de baja carga; 4. Coordinación interadministrativa para compatibilizar políticas forestales, ganaderas y de prevención de incendios. Estas acciones generan efectos directos: menos combustible acumulado, menor presión de alimento para jabalíes y menores ventanas de contacto entre fauna y ganado.

Las decisiones de política agraria deben orientarse a largo plazo y priorizar la reinversión rural como estrategia de Estado: dotar de servicios, asegurar precios remuneradores para producciones extensivas y crear mercados para productos con servicios ambientales certificados. La convivencia entre producción y medio ambiente pasa por apostar por modelos de ganadería que recuperen la función histórica de los herbívoros domésticos en el paisaje, reduciendo así la dependencia de respuestas de emergencia frente a brotes o a incendios. La gestión territorial que favorece el pastoreo extensivo y la competitividad de producciones de alto valor ecológico es clave para contener riesgos sanitarios y ambientales.

En síntesis, la gestión de la amenaza sanitaria vinculada a jabalíes exige integrar sanidad veterinaria, políticas de paisaje y medidas de mercado que sostengan a la ganadería extensiva; sin esta combinación, las batidas y actuaciones puntuales serán insuficientes frente a tendencias estructurales del uso del territorio. Las autoridades, el sector y la comunidad científica deben coordinarse ahora para diseñar e implantar medidas operativas y financieras que garanticen paisajes más abiertos y resistentes, sistemas ganaderos viables y una menor exposición a enfermedades emergentes y a incendios de gran intensidad.

Foto - imagenes.elpais.com

Temi: Cerdo ibérico, Peste porcina africana, Agricultura sostenible

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