Las cotizaciones en origen del aceite de oliva se mantuvieron prácticamente sin cambios durante la semana del 4 al 10 de mayo de 2026, mientras que las salidas registraron un incremento que dinamiza el ritmo comercial. Los datos publicados por el sistema PoolRed y difundidos por ASAJA Jaén apuntan a una situación de equilibrio entre oferta y demanda a corto plazo, con movimientos comerciales más activos pero sin presiones fuertes sobre el precio.
Según PoolRed, el precio en origen del aceite de oliva virgen extra se situó en 4,18 euros/tonelada, mientras que el aceite virgen se cotizó a 3,71 euros/tonelada y el lampante a 3,23 euros/tonelada. En el conjunto del mercado se registraron 68 operaciones de compraventa y la salida total alcanzó 4.951 toneladas, cifras que muestran una mayor fluidez comercial respecto a semanas previas y contribuyen a liberar existencias acumuladas en almazaras y centros de almacenamiento.
Picual de Jaén
En el segmento varietal, el Picual de la provincia de Jaén presenta cotizaciones alineadas con las medias regionales: el virgen extra quedó en 4,19 euros/tonelada, el virgen en 3,76 euros/tonelada y el lampante en 3,25 euros/tonelada. En este caso concreto se cerraron 27 operaciones y la salida de producto fue de 1.654 toneladas, una cifra relevante que evidencia la demanda sostenida por aceites de esta denominación de origen y su papel en las ventas nacionales.
El comportamiento observado sugiere una relación causa-efecto clara: el aumento de las salidas ha aligerado parcialmente las existencias sin provocar un alza significativa de las cotizaciones, lo que indica que la oferta disponible sigue siendo suficiente para atender a la demanda actual. Factores como la estacionalidad del consumo, las necesidades de reposición de la industria y los pedidos de exportación están modulando las transacciones, pero por ahora no se aprecia una presión alcista que altere la continuidad de los precios en origen.
Para los productores y operadores del sector olivarero, esta combinación de estabilidad de precios y mayor rotación comercial tiene implicaciones prácticas: por un lado, facilita la planificación de ventas a corto plazo y reduce la necesidad de aplicar descuentos para desstockaje; por otro, mantiene la urgencia de controlar costes de producción y mejorar márgenes mediante eficiencia en almazaras y rutas de comercialización. Algunas entidades ya estudian medidas de valor añadido, como certificaciones y trazabilidad reforzada, que pueden favorecer la salida de producto en los próximos meses.
En perspectiva para el resto de 2026, la tendencia a vigilar será si la demanda continúa absorbiendo volúmenes sin afectar precios o si, por el contrario, la acumulación de producto en determinadas zonas ejerce presión a la baja. La clave estará en la evolución de las exportaciones y en la respuesta del consumo interno ante campañas de promoción y contratación de suministro por parte de la industria. Además, la adopción de prácticas de agricultura de precisión y mejoras en la logística podrían aumentar la competitividad del sector y mitigar la volatilidad.
Los agentes implicados coinciden en la necesidad de seguir monitorizando los indicadores de PoolRed y las estadísticas comerciales para tomar decisiones informadas en tiempo real. A corto plazo, una política coordinada entre productores, cooperativas y comercializadores para sincronizar salidas y calendarios de venta puede contribuir a mantener la estabilidad de precios durante la campaña 2026, al tiempo que se busca abrir nuevos canales de mercado que absorban la producción con mayor valor añadido.
Foto - www.agroclm.com