Según José Ramón Caballero, secretario general de la Organización Colegial Veterinaria (OCV), el IV Congreso de Sanidad y Bienestar Animal —que se celebrará en Valencia del 7 al 9 de mayo de 2026— situará el enfoque One Health en el centro del debate profesional y social. El congreso contará con 36 comunicaciones científicas, abordará tanto animales de compañía como de producción y dedicará atención específica a las enfermedades emergentes y a la normativa vigente que condiciona la práctica veterinaria.
El dirigente de la OCV advierte que, pese al consenso teórico sobre One Health, su aplicación práctica en España exige pasos inmediatos en coordinación entre administraciones, facultades y profesionales. Caballero señala que One Health sigue más en la teoría que en la práctica, lo que limita la prevención integrada de zoonosis, las estrategias frente a resistencias antimicrobianas y la respuesta coordinada ante brotes en producción animal. El congreso de Valencia pretende impulsar medidas concretas para convertir ese enfoque en actuaciones operativas en 2026 y en los planes a corto plazo.
Seis claves de Caballero
Prevención de enfermedades emergentes: los veterinarios son piezas clave en la detección temprana y la notificación; cuando una explotación detecta signos atípicos el profesional de campo suele ser quien activa la respuesta administrativa, lo que reduce contagios y costes sanitarios. Caballero pone como ejemplo la repercusión de la fiebre del Nilo en cultivos acuáticos y en trabajadores expuestos, una relación directa entre salud animal, humana y medioambiental que exige vigilancia activa y protocolos de respuesta.
Resistencia a antibióticos y seguridad alimentaria: el control del uso de antimicrobianos en ganadería es una prioridad One Health porque influye directamente en la eficacia terapéutica para humanos; medidas tales como planes de reducción, registro de tratamientos y formación continua en granja generan efectos medibles en la disminución de residuos y resistencias. Caballero reclama mayor apoyo institucional para programas de monitorización y análisis de tendencias a nivel nacional.
Relevo generacional y veterinaria rural: la OCV advierte de la falta de relevo para los veterinarios en el medio rural, un problema que amenaza el control sanitario de explotaciones y la continuidad de servicios esenciales; la limitada atracción hacia la práctica ganadera, los salarios y la carga laboral explican la fuga hacia la clínica de animales de compañía. Para revertirlo propone incentivos económicos y formativos para plazas rurales y convenios con facultades que faciliten estancias prácticas en explotaciones.
Legislación y práctica clínica: la normativa reciente sobre bienestar animal y otros marcos legales condiciona la actuación profesional en granja y en clínica, especialmente en procedimientos de eutanasia y gestión del final de la vida; Caballero subraya que la regulación debe articular competencias técnicas claras para que el conocimiento veterinario guíe la toma de decisiones y reduzca litigios. La relación causa-efecto es directa: normativa imprecisa -> dificultades operativas en el ejercicio -> riesgo para la protección animal y la bioseguridad.
Especialización profesional: impulsar especialidades veterinarias vinculadas a producción animal, seguridad alimentaria y sanidad pública multiplica la capacidad de respuesta ante riesgos emergentes; la OCV promueve itinerarios formativos y reconocimiento profesional que permitan desarrollar carreras técnicas en gestión de brotes, epidemiología y control de procesos productivos. Caballero enfatiza que una mayor especialización aumenta la eficiencia de detección y control y favorece la retención de talento en el ámbito rural.
Tecnología e inteligencia artificial: la IA puede mejorar diagnósticos, vigilancia y análisis de mortalidades, siempre que se alimenten algoritmos con bases de datos veraces y supervisión profesional. Caballero alerta del riesgo de confiar en herramientas sin suficiente conocimiento veterinario de fondo, pero valora la incorporación de jóvenes del colectivo más familiarizados con tecnologías digitales para acelerar la adopción práctica. La combinación de IA+experticia reduce tiempos de respuesta y costes en el manejo de brotes.
Retos técnicos y propuestas
Para convertir las claves en resultados, Caballero plantea medidas concretas: ampliar plazas formativas específicas en producción animal, diseñar incentivos económicos para veterinarios rurales, crear protocolos One Health integrados entre Sanidad, Agricultura y Medio Ambiente y financiar proyectos piloto que demuestren impacto en la reducción de resistencias y en la detección precoz de brotes. También insiste en revisar la redacción de normas de bienestar para que reflejen el conocimiento veterinario en la práctica clínica y en granja, evitando contradicciones que dificulten intervenciones técnicas.
En materia tecnológica propone un plan de saneamiento y etiquetado de datos veterinarios para que la IA trabaje con series homogéneas y auditables, unido a formación obligatoria en competencias digitales para los colectivos que manejan vigilancia y seguridad alimentaria. Asimismo plantea convenios público-privados para desarrollar herramientas que apoyen al veterinario en toma de decisiones en tiempo real en explotaciones.
Para las nuevas generaciones Caballero lanza un mensaje de aliento: la profesión ofrece oportunidades crecientes en producción animal, seguridad alimentaria, salud pública y tecnologías aplicadas; quienes elijan la vía rural pueden acceder a proyectos de innovación, especialización y colaboración intersectorial que hoy son estratégicos para la seguridad alimentaria y la salud colectiva. El secretario general de la OCV concluye que transformar One Health en acción requiere voluntad política, recursos y la implicación de todos los actores del sistema agroalimentario, y que el congreso de Valencia de mayo de 2026 será una plataforma para acordar esos pasos.
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