José Ramón Acín: el futuro del maíz y la precisión
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José Ramón Acín: el futuro del maíz y la precisión

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José Ramón Acín: el futuro del maíz y la precisión

Zdroj: AGRONEWS Všechny zprávy ze zdroje

Según José Ramón Acín, agricultor y gerente de Finca Bizcarra, en 2026 el cultivo de maíz afronta una combinación de presión climática, normativa y de costes que condiciona su rentabilidad y exige cambios inmediatos en manejo y tecnología. En su opinión, los productores no pueden controlar los precios internacionales ni algunas decisiones regulatorias, pero sí optimizar el uso de insumos y adaptar estrategias productivas para reducir riesgos económicos y ambientales. Acín plantea que la respuesta pasa por integrar datos, genética adecuada y prácticas de conservación en un marco de cooperación entre agricultores, cooperativas y empresas de servicio.

Desafíos que limitan la producción

El primer factor restrictivo es la disponibilidad de agua: la menor reserva hídrica y la insuficiente infraestructura de almacenamiento elevan la vulnerabilidad de los maizales ante olas de calor y episodios secos. Las altas temperaturas estivales intensifican el estrés hídrico y facilitan la aparición de plagas como la araña roja (Tetranychus urticae) y insectos defoliadores, además de agravar problemas de polinización. A esto se suman limitaciones normativas en materias activas y usos autorizados, así como la presión de mercados internacionales que marcan el precio final del grano sin aplicar las mismas exigencias medioambientales.

Estrategias y tecnología en la finca

En Finca Bizcarra, Acín apuesta por la combinación de agricultura de precisión y agricultura de conservación como pilar para mejorar la eficiencia y reducir riesgos productivos. La Agricultura de Precisión es la tecnología básica para repartir insumos por zonas y tomar decisiones basadas en datos, lo que permite ajustar riego, fertilización y aplicaciones fitosanitarias según potencial y limitaciones de cada parcela. En su explotación aplican fertilizante en línea de siembra con prescripciones zonales que, combinadas con análisis y sensores, han permitido reducir aportes en ciertas áreas hasta en torno al 30% respecto a prácticas uniformes; en aplicaciones herbicidas de postemergencia focalizadas el ahorro medio supera el 50%, al aplicar solo donde existe problema de malas hierbas.

La unión de zonificación, sensores de humedad y vigor y modelos de prescripción también facilita adaptar variedades y dosis por unidad parcelaria para maximizar rendimiento y calidad. En este contexto, la inteligencia artificial actúa como herramienta para procesar grandes volúmenes de datos y convertirlos en recomendaciones prácticas y asequibles, reduciendo tiempo y coste de análisis. Acín advierte que muchas explotaciones todavía se quedan en la fase de recopilación de datos sin completar el ciclo de análisis y decisión, y que ahí está la ganancia real.

Manejo agronómico y rotaciones

Para mitigar la incertidumbre hídrica y el riesgo, una estrategia viable es la doble ventana de cultivo: sembrar cultivos de otoño o forrajeras como primera rotación y dejar el maíz como segunda cosecha cuando la disponibilidad de agua es más predecible. La rotación con cereales, leguminosas o forrajes reduce la presión de malas hierbas problemáticas y mejora la estructura del suelo. Además, la agricultura de conservación o el mínimo laboreo, combinados con AP, reducen la erosión y mejoran la retención de humedad, disminuyendo la necesidad de insumos y la exposición a picos de coste.

Plagas, malas hierbas y control integrado

Entre las amenazas emergentes, Acín destaca la presencia de Amaranthus palmeri y la aparición de teosinte como retos complejos que no se resuelven con un único producto químico. La resistencia a herbicidas y la proliferación de malas hierbas requieren una gestión basada en rotación de cultivos, aplicaciones dirigidas y decisiones temporales de siembra. Para plagas como Mythimna, Helicoverpa u Ostrinia, y para problemas de virosis y micotoxinas, la combinación de fechas de siembra, selección varietal y vigilancia fitosanitaria permite reducir daños; no obstante, la limitación de algunos acaricidas o insecticidas por normativa hace más necesario el uso de estrategias integradas.

Papel de cooperativas y empresas de servicio

Acín subraya que las cooperativas y empresas de servicio son el motor de la transformación digital porque permiten escalar inversiones y formación que un agricultor aislado no puede asumir. Estas entidades facilitan replicar soluciones, ofrecer soporte técnico y consolidar datos de muchas explotaciones para generar recomendaciones más robustas. Sin embargo, las barreras siguen siendo la falta de formación específica en gestión de datos, la escasa oferta de soporte posventa por parte de algunos concesionarios de maquinaria y la necesidad de interfaces más intuitivas para los agricultores.

Demandas de política y regulación

El agricultor reclama reciprocidad en comercio internacional para que normas ambientales y de seguridad alimentaria sean comparables entre proveedores, y pide incentivos que compensen costes de producir con criterios de sostenibilidad. También demanda una regulación realista para el uso de tecnologías como drones aplicadores, que hoy están limitadas en muchas circunstancias pese a su potencial para reducir deriva y optimizar dosis. En paralelo, Acín considera urgente la inversión en infraestructuras de reserva hídrica y mecanismos fiscales que estimulen prácticas sostenibles sin cargar exclusivamente al productor.

Perspectivas y recomendaciones

De cara a las campañas próximas, la clave para Acín es combinar genética adaptada, manejo zonificado y uso eficiente del agua, apoyado por formación y modelos de negocio colaborativos. La gestión de datos y su transformación en decisiones operativas será determinante para mejorar rendimientos y reducir costes, y la IA seguirá ganando protagonismo como herramienta de análisis y optimización. El mensaje final del gerente de Finca Bizcarra es claro: la transición hacia una agricultura más eficiente y resiliente es viable si se acelera la adopción tecnológica, se mejora la formación y las políticas públicas alinean incentivos con los objetivos ambientales y de competitividad.

Foto - img.interempresas.net

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