La Consellería do Medio Rural ha destinado 2,38 millones de euros en 2026 para financiar las actividades de las Asociaciones de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG) que operan en Galicia. Este impulso económico pretende reforzar la vigilancia, los programas de saneamiento y el asesoramiento técnico a las explotaciones integradas en estas redes. La financiación cubre gastos operativos que, de otra forma, recaerían íntegramente sobre las granjas, garantizando continuidad en controles, pruebas diagnósticas y materiales de bioseguridad. El objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas sanitarias actuales y futuras y mantener el acceso de los productos gallegos a mercados exigentes.
Funciones y alcance
Las ADSG coordinan la gestión sanitaria de las explotaciones y ofrecen servicios colectivos que abarcan desde el seguimiento epidemiológico hasta la compra de material fungible y la formación de los ganaderos. Gracias a estos mecanismos, las granjas comparten recursos como guantes, calzas, jeringas y tubos de extracción, así como el coste de las pruebas diagnósticas y laboratorios. Además, las asociaciones proporcionan asesoramiento técnico para la implementación de protocolos de bioseguridad y para la adaptación a nuevas exigencias comerciales y de trazabilidad. En 2026, más de 8.600 explotaciones de Galicia están integradas en alguna ADSG, con predominio del vacuno, pero también representando porcino, ovino, caprino, aves y cunicultura.
La colaboración permite economías de escala y homogeneidad en las medidas sanitarias: cuando una zona detecta un riesgo emergente, la actuación coordinada reduce la difusión y protege mejor la rentabilidad de los ganaderos. Los fondos públicos evitan que la totalidad del coste recaiga en explotaciones de tamaño pequeño o medio, que son mayoría en el tejido productivo gallego.
Servicios cubiertos y personal técnico
Parte de la ayuda se destina a sufragar los sueldos y desplazamientos del personal técnico que presta servicio en las ADSG; en 2026, la red incorpora a alrededor de 162 veterinarios que lideran programas de control y asesoramiento en las granjas. Esos profesionales supervisan campañas de vacunación y muestreo, gestionan campañas de control de enfermedades concretas y forman a los ganaderos en prácticas de manejo sanitario. La financiación también cubre costes administrativos y de coordinación, permitiendo que las asociaciones centralicen la relación con laboratorios y organismos oficiales.
Retos sanitarios y prioridades futuras
Las amenazas actuales para el sector, como la lengua azul y la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), exigen vigilancia continua y campañas adaptativas; por eso parte del presupuesto se orienta a mantener y mejorar sistemas de detección precoz. La estrategia de las ADSG en 2026 combina vigilancia pasiva y activa, formación en bioseguridad y protocolos de respuesta rápida ante alertas. A medio plazo se prevé intensificar la monitorización entomológica (vectores), reforzar los programas de vacunación cuando proceda y optimizar los circuitos de diagnóstico para reducir tiempos de respuesta.
Planes de modernización y cooperación
La Consellería y las ADSG trabajan en planes para incorporar tecnologías que mejoren la trazabilidad y la gestión sanitaria: plataformas digitales para compartir resultados de laboratorio, herramientas de telemedicina veterinaria y aplicaciones móviles para notificación rápida de sospechas son algunos proyectos en desarrollo. También se promueve la compra conjunta de insumos y servicios para reducir costes y homogeneizar material y protocolos. La cooperación con servicios autonómicos y estatales facilitará el acceso a fondos europeos y programas técnicos destinados a innovación y formación continua.
Impacto económico y mercado
La mejora de la sanidad animal repercute directamente en la comercialización de productos: un estatus sanitario robusto facilita la apertura de mercados y protege los ingresos de las explotaciones. Las ADSG contribuyen a que los animales y sus productos cumplan requisitos de exportación y comercialización nacional, evitando rechazos y sanciones derivadas de incumplimientos. A futuro, la inversión en prevención y en capacidad de respuesta se traduce en menor pérdida de producción por brotes y en una mayor estabilidad de las cadenas de valor.
Perspectiva para los ganaderos
Para el ganadero de a pie, el refuerzo de las ADSG supone menor carga económica directa por servicios veterinarios y mayor acceso a asesoramiento técnico actualizado. La financiación pública en 2026 busca además ampliar la cobertura de las asociaciones hacia explotaciones que aún no están integradas, fomentar la formación en gestión sanitaria y preparar al sector ante riesgos emergentes. La continuidad y la modernización de estas redes son clave para mantener la competitividad y la sostenibilidad de la ganadería gallega en los próximos años.
En resumen, el presupuesto aprobado en 2026 refuerza una red colectiva que combina prevención, diagnóstico y formación para proteger tanto la salud animal como la viabilidad económica de las explotaciones gallegas, con un calendario de actuaciones orientado a la adaptación tecnológica y al refuerzo de la vigilancia frente a amenazas futuras.
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