Ganaderos afrontan pérdidas por el esquileo y piden exportar lana
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Ganaderos afrontan pérdidas por el esquileo y piden exportar lana

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Ganaderos afrontan pérdidas por el esquileo y piden exportar lana

Джерело: AGRONEWS Всі новини джерела

La esquila de los rebaños de ovino en 2026 vuelve a generar pérdidas para muchos ganaderos ante el bajo valor de la lana frente a los costes de retirada y procesamiento. Según las organizaciones agrarias, la actividad de esquila es necesaria para la salud animal pero económicamente deficitaria: el precio que llega al productor por la mayor parte de la lana no cubre ni el gasto mínimo de esquileo. Ante esta realidad, las voces del sector piden medidas públicas y privadas para transformar la lana de residuo en subproducto con salida comercial.

Situación económica del esquileo

La ecuación económica más repetida en las explotaciones es simple y contundente: el coste medio del esquileo por animal, unido al transporte y la logística, supera ampliamente lo que recibe el ganadero por kilo de lana. El coste medio de esquila estimado ronda 1,50 € por oveja, mientras que el precio habitual para la lana mayoritaria se sitúa en torno a 0,05 € por kilo. Con un rendimiento medio por oveja de cerca de 2,3 kilos de lana, el ingreso directo por animal queda en apenas 0,12 € y genera una pérdida neta por cabeza que obliga a considerar la lana como un coste en lugar de un ingreso.

En una explotación tipo de 500 ovejas, estos números se traducen en cifras concretas: el presupuesto de esquila supera los 700–800 euros, y los ingresos por la venta de lana apenas alcanzan una fracción de ese importe, lo que significa que la recuperación económica de la inversión en esquila se sitúa en torno al 8%. Ese desfase empuja a los ganaderos a financiar la operación pese a su carácter deficitario y a buscar alternativas para valorizar la fibra.

Demanda internacional y exportación

El sector observa un interés creciente en mercados internacionales por fibras naturales, impulsado por fabricantes textiles que exploran alternativas al poliéster y por compradores asiáticos con demanda sostenida. Por ello, las organizaciones agrarias solicitan al Gobierno y a las administraciones autonómicas facilitar canales de exportación y simplificar trámites sanitarios y logísticos que permitan incorporar lana española a cadenas comerciales globales.

La apertura de nuevos mercados exige, además, trazabilidad y calidad. La lana de mayor valor, como la procedente de razas laneras de alta calidad, puede atender segmentos de prendas premium si se garantiza su clasificación, lavado y certificación. Sin embargo, la mayor parte de la producción procede de razas de aptitud cárnica o lechera y precisa soluciones de mercado distintas, basadas en aprovechamientos industriales y de construcción.

Valorización y usos alternativos

El reto para transformar la lana en subproducto viable pasa por invertir en las fases que hoy encarecen su cadena: recogida selectiva, lavado (scouring), cardado y hilado o transformación industrial. Además, existen aplicaciones crecientes fuera del textil convencional, entre ellas la fabricación de aislantes térmicos y acústicos, la bioconstrucción, el uso como enmienda orgánica para suelos y la fabricación de materiales compuestos para determinados sectores industriales.

El apoyo público puede ser decisivo para impulsar proyectos de economía circular que integren a cooperativas de productores, plantas de lavado y pequeñas hilaturas regionales. Entre las medidas concretas que piden los ganaderos figuran:

Incentivos o ayudas para la puesta en marcha de instalaciones de lavado y clasificación regionales.

Programas de calidad y trazabilidad que permitan acceder a mercados premium.

Contratos públicos o líneas de compra para proyectos de rehabilitación y construcción sostenible que utilicen lana como aislante.

Estas actuaciones reducirían costes logísticos, aumentarían el valor añadido en origen y favorecerían agregaciones de oferta que permitan negociar mejores precios en destino.

La demanda de lana como materia prima alternativa y los desarrollos en materiales sostenibles abren oportunidades, pero requieren coordinación entre productores, industria y administración. ASAJA y otras organizaciones insisten en que sin una salida comercial clara la lana seguirá siendo un gasto para muchas explotaciones y que, por tanto, la viabilidad de la ganadería ovina se ve afectada.

En términos de futuro, el sector plantea varias líneas de trabajo: fortalecer la concentración de oferta para economías de escala, fomentar inversiones en poscosecha de fibra, promover certificaciones de sostenibilidad y circularidad, y diseñar acuerdos comerciales que conecten producción rural con demanda internacional. Si se combinan estas piezas, la lana podría dejar de ser un residuo costoso y aportar ingresos complementarios que alivien las cuentas de las explotaciones.

El mensaje del campo es claro: mantener la actividad ovina exige no solo precios justos por producto cárnico o lácteo, sino también soluciones reales para subproductos como la lana que hoy penalizan la rentabilidad. La transición hacia cadenas de valor que integren usos industriales y exportación es la vía que el sector propone para revertir la pérdida estructural del esquileo en 2026 y mejorar las perspectivas a medio plazo.

Foto - agroinformacion.com

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