Permeado de suero: recurso para piensos y bioenergía
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Permeado de suero: recurso para piensos y bioenergía

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Permeado de suero: recurso para piensos y bioenergía

Источник: AGRONEWS Все новости источника

Un proyecto apoyado por la Unión Europea y la cooperación entre queserías y centros de investigación está transformando el permeado de suero en ingredientes para piensos y en energía renovable, evitando vertidos y creando nuevas cadenas de valor en la industria láctea. En la UE se estima que se generan más de cuatro millones de toneladas de permeado al año, un subproducto que hasta ahora se gestionaba de forma ineficiente y con costes ambientales. La iniciativa combina procesos biotecnológicos y tratamiento de aguas para extraer proteínas útiles y producir biogás, con el objetivo de integrar la gestión del subproducto en la economía circular del sector. Los resultados actuales muestran que es viable convertir un residuo de fabricación quesera en materia prima para la alimentación animal y en energía para la propia planta de procesado.

Qué contiene y por qué interesa

El permeado es un líquido blanquecino, mayoritariamente agua, que contiene entre un 4 % y un 5 % de lactosa además de componentes nitrogenados, minerales y trazas de vitaminas; su contenido proteico es menor que el del suero inicial pero sigue siendo una fuente de nutrientes. Esa composición hace del permeado una materia prima adecuada para procesos biotecnológicos: la lactosa y los azúcares sirven como sustrato para cultivos de levadura y bacterias, mientras que los compuestos nitrogenados permiten producir biomasa rica en proteínas. Aprovechar estos componentes evita su vertido en ríos o su uso sin valor añadido como abono directo, prácticas que suponen pérdidas económicas y riesgo ambiental. La valorización del permeado convierte una fracción poco rentable en un insumo con potencial industrial para la ganadería y la acuicultura.

Tecnologías aplicadas

La estrategia tecnológica se basa en una biorrefinería integrada que combina fermentación controlada para producir biomasa de levadura y un digestor anaerobio para transformar las aguas residuales en biogás; ambos procesos se retroalimentan para maximizar la eficiencia. En la fermentación, microorganismos seleccionados consumen la lactosa y otros azúcares del permeado para generar una biomasa con alto contenido proteico apta como sustituto parcial de soja o harina de pescado en piensos. El digestor anaerobio convierte los efluentes del proceso en biogás, que puede alimentar la propia biorrefinería y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Según los desarrollos tecnológicos recientes, estas plantas pueden reutilizar el 100 % del permeado mediante la combinación de ambas vías, minimizando residuos y cargas contaminantes.

Resultados y cifras estimadas indican que una planta bien dimensionada puede generar energía eléctrica y térmica suficiente para cubrir gran parte de sus necesidades operativas y producir biomasa proteica destinada a piensos. Las pruebas de escala y modelizaciones de proceso muestran producciones de biogás que permiten obtener varios megavatios de potencia térmica o eléctrica para uso interno, y un rendimiento de biomasa que, en escenarios de ampliación, podría alcanzar hasta 2.000 toneladas de biomasa rica en proteína al año. Además, la reducción de la huella hídrica y de carbono es directa: menos volumen de agua vertida y menos emisiones asociadas al transporte y tratamiento tradicional del subproducto. Estos datos sitúan la valorización del permeado como una solución técnica y económica para plantas queseras de distintas escalas.

Impacto en la ganadería y la acuicultura es inmediato: la biomasa de levadura puede sustituir parcial o totalmente fuentes proteicas importadas y con mayor impacto ambiental, como la soja o el aceite y harina de pescado, reduciendo costes de pienso y la presión sobre recursos agrícolas y marinos. Para los productores, la disponibilidad local de una fuente proteica estable y con carácter circular mejora la resiliencia frente a la volatilidad de precios internacionales. Además, al generar energía en origen, las instalaciones disminuyen sus costes energéticos y su dependencia externa, lo que repercute en la competitividad de las queserías y en la cadena de valor primaria.

Perspectivas de adopción y retos regulatorios apuntan a una expansión gradual en 2026 y años próximos: la replicabilidad técnica existe, pero la generalización requiere inversiones industriales, adaptación de instalaciones y la certificación de la biomasa como ingrediente de piensos conforme a normativa de seguridad alimentaria. Asimismo, el despliegue a mayor escala exige estudios económicos locales que evalúen tamaño óptimo de la planta, disponibilidad de permeado continuo y mercados para la biomasa y el biogás. Desde el punto de vista ambiental y social, la valorización del permeado ofrece una clara oportunidad para reducir vertidos y crear empleo local en actividades de bioprocesado.

La industria láctea y el sector de piensos pueden beneficiarse de líneas de apoyo público y privado orientadas a biorrefinerías circulares, y las cooperativas y plantas integradas son candidatas preferentes para inversiones piloto y escala comercial. Si se materializan los planes de expansión, se espera desviar miles de toneladas de permeado de su eliminación al campo o al agua y convertir ese flujo en valor económico y energético para la cadena agroalimentaria. Para lograrlo será clave la coordinación entre queserías, empresas de alimentación animal, autoridades sanitarias y fondos de inversión que impulsen la transición hacia modelos de producción más sostenibles.

Foto - img.lavdg.com

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