Más de una decena de empresas y numerosas demostraciones prácticas en el Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta mostraron soluciones reales de agricultura de precisión centradas en fertirrigación, uso de drones, control biológico y aplicaciones de inteligencia artificial para hortícolas y frutales. Las pruebas se realizaron sobre parcelas abiertas e invernaderos y permitieron ver cómo la combinación de sensores, visión artificial y maquinaria adaptativa actúa sobre indicadores concretos de eficiencia y sostenibilidad. Los drones permiten la suelta de auxiliares y la aplicación localizada de productos, reduciendo dosis y costes y detectan de forma temprana deficiencias nutricionales, plagas y estrés hídrico mediante sensores multiespectrales y térmicos.
Drones y fertirrigación
En las demostraciones se mostraron drones que pulverizan bioestimulantes a poca altura de la copa y liberan ácaros depredadores para combatir plagas como araña roja o mosca blanca, así como plataformas aéreas equipadas con cámaras RGB, térmicas y multiespectrales para cartografiar zonas afectadas. Empresas especializadas presentaron terminales de suelo y sensores alimentados por energía solar que miden parámetros clave y generan planes de riego y fertirrigación; por ejemplo, algunas plataformas ya monitorizan más de 100.000 hectáreas y sistemas que miden en intervalos de 12 minutos permiten ajustar el suministro con alta resolución temporal. La regulación europea avanza hacia modelos basados en riesgo, datos y trazabilidad, lo que facilita el despliegue de aplicaciones que demuestran reducción de dosis, aplicación localizada y menor deriva.
Control biológico y cubiertas vegetales
Las soluciones de control biológico mostraron eficacia en la reducción de fitosanitarios: insectos auxiliares, abejorros en cajas para polinización y cubiertas vegetales que actúan como abonos verdes o plantas con propiedades biocidas son ejemplos prácticos que aumentan biodiversidad y servicios ecosistémicos. Intersemillas y otras firmas expusieron mezclas para bandas florales y estructuras vegetales lineales que mantienen fauna útil activa frente a inclemencias, mientras que empresas de monitorización automática y trampas conectadas emplean visión artificial e IA para detección precoz de plagas. La adopción de estas medidas facilita el acceso a certificaciones de bajas trazas de residuos y reduce la dependencia de productos de síntesis en muchos cultivos.
Maquinaria, visión e inteligencia artificial
Se exhibieron turboatomizadores inteligentes que ajustan caudal y patrón de aplicación mediante algoritmos, logrando reducciones medibles en consumo de agua y productos, y pulverizadores calibrados que disminuyen la deriva; algunos equipos reportan reducciones del 25% en gasto de agua y ahorros de combustible del orden de 4 litros por hora en tratamientos. También se presentaron podadoras mecanizadas para cítricos y frutales, robots con sensores 3D e IA que monitorizan y deciden el punto óptimo de recolección en cultivos hidropónicos, y viveros con variedades certificadas adaptadas a marcos de alta densidad que facilitan la mecanización. La combinación de imágenes espectrales, dataloggers y modelos predictivos permite segmentar parcelas por necesidad real y programar actuaciones localizadas, lo que reduce costes y aumenta la calidad de fruto.
En la jornada participaron empresas españolas de AgTech que proceden de aceleradoras y startups, y se presentaron proyectos de cooperación y de transferencia tecnológica cofinanciados por programas públicos de divulgación y desarrollo rural. Los asistentes pudieron comprobar in situ cómo las soluciones integradas —sensores, drones, control biológico y maquinaria conectada— acortan plazos de retorno de la inversión al medirse en mejoras concretas de productividad, ahorro de agua y reducción de insumos.
Carlos Baixauli, director del Centro de Experiencias, explicó que estas tecnologías ya se implementan en explotaciones de distinto tamaño y que su adopción contribuye a la viabilidad de la agricultura mediterránea. Tecnologías accesibles al pequeño y mediano agricultor pueden mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad ambiental, añadió, insistiendo en que la monitorización continua permite demostrar reducciones en dosis, exposición y deriva, así como ahorros en agua y abonos químicos. El mensaje final para productores y técnicos fue claro: la combinación de datos, automatización y biocontrol ofrece rutas verificables para producir con menos insumos y mayor resiliencia frente a limitaciones hídricas y sanitarias.
Foto - agrodiariohuelva.es