El Gobierno de Castilla-La Mancha ha constituido en 2026 la Mesa Regional del Conejo de Monte, un nuevo órgano de coordinación para afrontar la sobrepoblación de la especie y los daños que causa en cultivos e infraestructuras públicas. La mesa reúne a representantes de la Consejería de Desarrollo Sostenible, delegados provinciales, organizaciones agrarias, sector cinegético, entidades conservacionistas y la comunidad científica con el objetivo de articular respuestas técnicas y administrativas conjuntas. La iniciativa incluye un Plan de Acción con 18 medidas estratégicas y una inversión prevista de alrededor de cuatro millones de euros, orientada a reducir daños, mejorar la seguridad en infraestructuras y garantizar el equilibrio ecológico. La consejera Mercedes Gómez ha definido la Mesa como un espacio estable de diálogo, seguimiento y coordinación interadministrativa para diseñar actuaciones con rigor técnico y consenso entre sectores implicados.
Equipos de Control de Fauna (ECOFA)
Como acción operativa inmediata, se han puesto en marcha los Equipos de Control de Fauna (ECOFA) para actuar en zonas identificadas como especialmente sensibles por acumulación de conejos. Estos equipos operan sobre el terreno y trabajan coordinados con los agentes medioambientales, a quienes se ha reforzado con medios extraordinarios para permitir intervenciones nocturnas donde la situación lo requiera. El despliegue de ECOFA persigue una respuesta rápida y focalizada, aplicando técnicas aprobadas que minimicen el impacto ambiental y cumplan la normativa de bienestar animal.
La Mesa se plantea como órgano evaluador y de mejora continua: analizará la evolución de las poblaciones de conejo mediante indicadores de campo, evaluará la eficacia de las acciones implementadas y propondrá nuevas medidas en función de datos actualizados. Entre los indicadores que se utilizarán figuran los censos de población en parcelas representativas, los registros de daños agrícolas por municipio y los datos de capturas reportados periódicamente por los ECOFA y agentes. Estos informes periódicos permitirán ajustar tácticas y priorizar recursos en los puntos con mayor incidencia.
Medidas, financiación y seguimiento
El Plan de Acción contempla medidas técnicas y de coordinación que incluyen protección física de cultivos, ayudas económicas a agricultores, y herramientas excepcionales para el control poblacional. Entre las medidas autorizadas en el marco legal y bajo supervisión se contempla el uso temporal de trampas en áreas concretas, la caza con hurón en fincas específicas y el aprovechamiento con garantías de la carne de los conejos capturados. El Ejecutivo regional ha subrayado que todas las actuaciones se realizarán con control sanitario y criterios de bienestar animal y trazabilidad para evitar riesgos de salud pública.
La inversión prevista de alrededor de cuatro millones de euros se canalizará a programas de apoyo a la protección de cultivos, equipamiento de los ECOFA, formación técnica y campañas de seguimiento científico. Además, la Mesa acordará protocolos para la distribución de ayudas y la evaluación de su impacto en la reducción de daños; estos protocolos incluirán métricas como porcentaje de reducción de daños en parcelas subvencionadas y coste por hectárea protegido. El Plan se concibe como dinámico: las medidas serán revisadas y priorizadas según la evolución de los datos y los resultados de las intervenciones.
A nivel territorial, la consejera ha anunciado que en las próximas semanas se convocarán cinco mesas provinciales para implementar y supervisar las acciones en el ámbito local. Estas mesas provinciales permitirán adaptar las medidas a realidades concretas de cada provincia, facilitar la cooperación con ayuntamientos y propietarios, y acelerar la respuesta allí donde los daños presentan mayor intensidad. Los miembros de la Mesa Regional recibirán además informes periódicos con datos de capturas, censos y resultados de medidas agroprotectoras para sostener la toma de decisiones basada en evidencia.
La estrategia prioriza la protección del sector agrario y la sostenibilidad ambiental a través de intervenciones técnicas, coordinación institucional y participación científica. En la práctica, los agricultores podrán acceder a ayudas para instalar barreras físicas, redes u otras protecciones en sus parcelas; asimismo, se prevé formación sobre prácticas que reduzcan la atractividad de cultivos para el conejo y la implantación de sistemas de monitorización colaborativa. La combinación de medidas preventivas, operativas y económicas busca generar un efecto conjunto que reduzca la presión poblacional y los daños asociados.
La Mesa Regional plantea también medidas de comunicación y transparencia: se publicarán los criterios de actuación, las zonas prioritarias, y los resultados de los programas para garantizar control público y facilitar la colaboración con entes locales y propietarios. El seguimiento técnico y la participación de la comunidad científica son claves para validar métodos de control, evaluar riesgos ecológicos y comprobar que las acciones no comprometen especies no objetivo ni la conservación de hábitats.
En las próximas fases, la Mesa evaluará la eficacia de tácticas emergentes y tecnologías de apoyo —como sistemas de vigilancia remota, aplicaciones de registro de daños por parte de agricultores y modelos predictivos de población— para optimizar la asignación de recursos. El enfoque anunciado apunta a combinar medidas tradicionales de control con herramientas de gestión basadas en datos para lograr resultados medibles y sostenibles en el tiempo.
En resumen, la creación de la Mesa Regional del Conejo de Monte busca coordinar recursos y conocimientos para atajar la sobrepoblación de la especie con medidas técnicas, operativas y económicas; la iniciativa incluye 18 medidas estratégicas, despliegue de ECOFA y una inversión prevista de alrededor de cuatro millones de euros para 2026 y las fases siguientes, con seguimiento periódico y adaptación continuada de las actuaciones.
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