Los apicultores extremeños subrayan la dimensión territorial del problema y reclaman coordinación interterritorial para permitir movimientos de colmenas dentro de marcos sanitarios seguros y con controles fitosanitarios adecuados, al mismo tiempo que piden financiación para prácticas de adaptación a futuro como la plantación de especies mellíferas autóctonas y la mejora de infraestructuras de almacenamiento de agua en entornos rurales.
El sector también plantea la necesidad de un plan a mediano plazo para incorporar criterios de cambio climático a las políticas agrarias regionales, con incentivos a la agricultura y ganadería que favorezcan paisajes florísticamente ricos y resilientes.
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