La industria láctea tensa y rompe la cuerda — Donaciano Dujo
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La industria láctea tensa y rompe la cuerda — Donaciano Dujo

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La industria láctea tensa y rompe la cuerda — Donaciano Dujo

Źródło: AGRONEWS Wszystkie aktualności źródła

Según Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, la reciente caída de precios en el sector lácteo durante 2026 está poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones lecheras. La reducción de precios se ha producido mientras persisten costes de producción elevados y amenazas sanitarias en la cabaña, factores que estrechan márgenes y obligan a decisiones drásticas en las granjas. La industria ha aplicado una reducción cercana al 14% en el precio de la leche registrada en 2026, según denuncias del sector, y esa variación es suficiente para descompensar explotaciones con márgenes ya limitados.

Los ganaderos de leche en Castilla y León enfrentan una estructura productiva más profesionalizada pero menos numerosa, y en el conjunto nacional las explotaciones lecheras son relativamente pocas y muy concentradas en determinadas comunidades. En Castilla y León se estima que hay alrededor de 585 ganaderos de leche y en España cerca de 8.700 explotaciones, datos que ilustran la fragilidad del tejido productivo ante decisiones de compra de la industria. La presión a la baja sobre el precio fuerza procesos de reestructuración que incluyen reducción de rebaños, venta de vacas o cierre de explotaciones, con impacto directo en la oferta futura.

El sector denuncia estrategias de compra que aprovechan excedentes europeos, principalmente de Francia, para introducir leche a menor coste y presionar los precios nacionales. Este efecto de mercado combinado con contratos comerciales de corta duración facilita a compradores poder adaptar y reducir precios rápidamente, trasladando el riesgo al eslabón productivo. Los contratos actualmente firmados con los ganaderos tienen una vigencia de tres meses, una temporalidad que, según las organizaciones agrarias, reduce la capacidad de planificación de las explotaciones y aumenta la volatilidad de ingresos.

Las consecuencias son claras en cadena: menores ingresos por litro llevan a recortes en inversión y alimentación del rebaño, lo que merma la productividad y puede elevar el coste unitario de producción a medio plazo; además, la salida de explotaciones reduce la capacidad productiva nacional y aumenta la dependencia de importaciones. La industria, por su parte, alega la necesidad de garantizar suministro y competitividad, mientras que los ganaderos piden mecanismos que aseguren precios justos y estabilidad contractual.

Entre las demandas urgentes del sector figura una mayor vigilancia administrativa sobre las industrias que comercializan productos con distintivos regionales o reciben ayudas públicas, para comprobar si su materia prima procede realmente de origen nacional o si acaparan leche importada que distorsiona el mercado. ASAJA reclama actuaciones de las administraciones autonómica y estatal para impedir prácticas que consideren abusivas y para fortalecer la negociación colectiva que permita cláusulas de estabilidad en los contratos.

Las alternativas y medidas propuestas por ganaderos y organizaciones agrarias giran en torno a dos ejes: fortalecer la posición de la producción (mediante mayor transparencia en la cadena, trazabilidad del origen y negociación de cláusulas de estabilidad) y reducir costes sin sacrificar bienestar ni sanidad animal. En este segundo eje se valoran inversiones en eficiencia energética, mejoras en alimentación y tecnologías de ordeño que aumenten productividad por vaca y reduzcan costes por litro, junto a programas de asesoramiento técnico.

Desde la perspectiva sanitaria, la presencia de enfermedades y plagas en la cabaña obliga a mantener protocolos de bioseguridad y planes de vacunación integrados con la gestión productiva; cualquier crisis sanitaria aumenta los costes y complica la recuperación económica de las explotaciones afectadas. A medio plazo, la adopción de prácticas de manejo más resilientes y la incorporación de tecnologías de precisión pueden mejorar la detección temprana de problemas y optimizar el uso de recursos.

El escenario futuro dependerá de la capacidad de autoridades y agentes del sector para adoptar medidas que corrijan desequilibrios de poder en la cadena de valor y que promuevan contratos que ofrezcan previsibilidad a las explotaciones. Si no se estabilizan precios y condiciones, la reducción continuada de explotaciones podría convertirse en irreversible, con efectos sobre el abastecimiento, el empleo rural y la soberanía alimentaria. ASAJA y otras organizaciones seguirán exigiendo diálogo y medidas concretas para evitar que la tensión actual derive en un daño estructural al sector lácteo español.

Foto - www.agrodigital.com

Tematy: Leche, Industria láctea, Inflación & Costes de producción

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