Aragón dispone en 2026 de más de 60 sedes y puntos de atención de las OCAS, las Oficinas Comarcales Agrarias y Alimentarias, que funcionan como primer punto de contacto del sector primario con la administración regional. Estas oficinas tramitan solicitudes de la PAC, gestionan ayudas para jóvenes agricultores y prestan asesoramiento técnico y sanitario a explotaciones agrarias, integrando servicios administrativos y de campo en las comarcas. Su presencia pretende acortar distancias y facilitar la actividad diaria de agricultores y ganaderos en un territorio con dispersión poblacional. En conjunto, las OCAS constituyen una red operativa clave para la gestión de políticas agrarias y la respuesta sanitaria primaria en Aragón.
Las tareas de las OCAS combinan tramitación administrativa, asesoramiento técnico y coordinación sanitaria; atienden desde consultas sobre requisitos de la PAC hasta la gestión de subvenciones o alternativas de diversificación para explotaciones familiares. Las oficinas actúan como enlace entre la administración, los servicios veterinarios y los profesionales del campo, ofreciendo protocolos, documentación y apoyo para la puesta en marcha de medidas obligatorias y voluntarias. En muchos casos, el personal de las OCAS orienta a los titulares de explotaciones sobre buenas prácticas, requisitos de trazabilidad y actuaciones ante incidencias sanitarias o fitosanitarias. Su labor facilita que las ayudas y obligaciones se gestionen con mayor agilidad y con un acompañamiento técnico adaptado al entorno local.
En 2026 las OCAS también refuerzan la respuesta ante enfermedades de interés ganadero: cuando se detecta un problema como la dermatosis nodular bovina, las oficinas asesoran sobre notificación, medidas de aislamiento y coordinación con los servicios veterinarios autonómicos para la toma de muestras y el análisis. Los protocolos que aplican priorizan la contención y la comunicación rápida entre productor, OCAS y veterinarios oficiales para minimizar el impacto sobre la explotación y la comarca. Además de la intervención sanitaria, las oficinas orientan sobre aspectos administrativos vinculados a inspecciones, movimientos de animales y solicitudes de ayudas para paliar pérdidas o implantar medidas de bioseguridad.
Según Cristina Sanromán, secretaria general técnica del Gobierno de Aragón, las OCAS son «hacer territorio»: acompañan a agricultores y ganaderos en un sector con alta carga burocrática y con necesidades técnicas que varían por comarca. Sin embargo, el funcionamiento de la red afronta obstáculos: el despliegue territorial choca con problemas de plantilla y con la reticencia de personal a establecerse en núcleos rurales. Por ello se han creado plazas de difícil cobertura con incentivos retributivos y otras medidas para atraer y mantener personal en pequeñas localidades, una fórmula que busca garantizar la continuidad del servicio y reducir vacantes críticas.
De cara a los próximos meses, la estrategia de modernización de las OCAS se centra en digitalización, formación y recursos móviles para mejorar plazos y presencia en campo; el objetivo es combinar tramitación telemática con visitas técnicas presenciales cuando lo requiera la situación. Entre las medidas previstas figuran la ampliación de servicios telemáticos para declaraciones y solicitudes, el desarrollo de unidades móviles veterinarias y agrícolas, y programas de formación continua para el personal en normativa, gestión de ayudas y gestión de crisis sanitarias. Estas iniciativas buscan reducir los tiempos de respuesta, facilitar el acceso a la PAC y mejorar la vigilancia sanitaria sin sacrificar la proximidad que caracteriza a las oficinas comarcales.
El fortalecimiento de la red OCAS se plantea también como un componente de política territorial y de sostenibilidad del medio rural: mantener oficinas abiertas y dotadas es condición para que explotaciones pequeñas y medianas puedan adaptar sus negocios a los retos climáticos, sanitarios y de mercado. La continuidad del servicio en campo y la coordinación con los servicios veterinarios y agroalimentarios son claves para proteger la actividad agraria y la seguridad sanitaria. El futuro inmediato en 2026 pasa por consolidar los recursos humanos y tecnológicos que permitan a las OCAS seguir siendo el vínculo operativo entre agricultores, ganaderos y la administración regional.
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