La temporada de caza del jabalí en Cataluña comenzará en junio de 2026 y se extenderá hasta marzo, con un calendario que elimina el periodo de veda entre abril y junio para permitir una gestión continuada. Esta decisión del Departamento de Agricultura responde a la necesidad de combinar actuaciones cinegéticas y medidas complementarias para reducir daños agrícolas, accidentes de tráfico y riesgos sanitarios en el territorio.
El cambio introduce una gestión cinegética más flexible y permanente sobre la especie, con capacidad para modular la presión por territorio según la presión poblacional y los daños detectados. El inicio en junio de 2026 y la extensión hasta marzo permiten actuar de forma más rápida ante episodios puntuales de concentración o aumento de daños en zonas periurbanas y agrícolas.
El departamento plantea objetivos de reducción de densidad y metas mínimas de captura adaptadas a cada zona, con evaluación continua mediante seguimiento técnico y modelos poblacionales. El objetivo operativo es situar densidades controladas de jabalí en el entorno de 2,5–4 individuos por km², estableciendo objetivos mínimos de captura por cuadrícula o coto cuando los indicadores de daño o riesgo lo justifiquen.
Durante abril y mayo la actividad cinegética no se suprime, sino que se centrarán las actuaciones en modalidades más selectivas y de menor impacto, como el acercamiento en horario diurno, el acecho o la espera con disparo selectivo. Estas técnicas buscan reducir perturbaciones en periodos de reproducción y cría, minimizar desplazamientos forzados de piaras y aumentar la precisión y seguridad de las actuaciones, evitando el uso intensivo de batidas con perros en momentos sensibles.
Las causas principales que motivan la medida son el incremento de daños en cultivos y el coste asociado a su protección; los jabalíes causan roturas de rastrojos, excavaciones en hortícolas y pérdidas en cultivos extensivos y de regadío, lo que repercute en pérdidas económicas directas y en mayores costes de defensa agraria. La ampliación del calendario permite acciones reactivas sobre focos de daño, liberando recursos para medidas preventivas y reducciones inmediatas de la presión sobre las explotaciones afectadas.
Otro objetivo directo es la seguridad vial: la mayor presencia de jabalíes en zonas periurbanas y a la vera de carreteras eleva el riesgo de colisiones y siniestros con fauna. Una gestión poblacional más continua pretende disminuir la frecuencia de incursiones en carreteras y, por tanto, el número de accidentes y su coste humano y económico, mediante actuaciones focalizadas en tramos de mayor siniestralidad.
La prevención de la peste porcina africana es un pilar de la nueva estrategia, ya que reducir densidades y controlar movimientos de población silvestre disminuye el riesgo de entrada y transmisión del virus hacia explotaciones porcinas. La medida se acompaña de protocolos de vigilancia sanitaria, control de residuos y refuerzo de medidas de bioseguridad en el entorno de granjas para proteger al sector porcino catalán.
El Departamento ha anunciado la revisión de oficio de los planes técnicos de gestión cinegética para incorporar objetivos mínimos de captura, criterios de prioridad según daños reales y sistemas de evaluación continua con datos de campo. Se impulsará el uso de herramientas de seguimiento científico —como cámaras trampa, prospecciones estandarizadas y análisis espaciales— para orientar decisiones y ajustar la presión cinegética a indicadores reales.
La Administración subraya que la caza es una herramienta dentro de una estrategia integral que incluye medidas no cinegéticas; entre ellas destacan:
reducción de la disponibilidad de alimento mediante manejo de residuos y cierre de vertederos y puntos de alimentación involuntaria,
protección física de cultivos sensibles con medidas de exclusión y barreras temporales,
planificaciones territoriales que limiten la atracción de recursos en zonas periurbanas y
campañas de sensibilización para propietarios y gestores de fincas sobre prácticas de prevención. Estas actuaciones buscan limitar la capacidad de reproducción y supervivencia en áreas concretas y reducir la recurrencia de problemas.
El cambio normativo se ha presentado ante el Consejo de Caza de Cataluña, órgano consultivo que reúne a administraciones, sector cinegético, mundo agrario, comunidad científica, propietarios forestales y colectivos conservacionistas, para garantizar un enfoque plural. La gobernanza prevista contempla informes técnicos periódicos, datos de seguimiento y la posibilidad de ajustar medidas en función de resultados y circunstancias emergentes.
La apuesta por un calendario ampliado y por una gestión basada en indicadores y en medidas complementarias pretende transformar la respuesta actual en un sistema más eficiente y proactivo. En los próximos meses se espera la publicación de las instrucciones técnicas que detallarán los objetivos mínimos por zona, los criterios de priorización y los protocolos de coordinación entre agentes para asegurar la eficacia y la seguridad de las actuaciones en 2026 y años venideros.
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