Un lobo solitario mató a una oveja y se llevó dos corderos de una finca en Cumiáns, parroquia de Montemaior (A Laracha), en torno al mediodía del 25 de abril de 2026, según relata el propietario de la explotación. Un lobo solitario mató una oveja y, además, se llevó dos corderos, lo que deja al ganadero ante una pérdida directa de animales y plantea dudas sobre la seguridad de los pastos colindantes. El hecho ocurrió mientras siete animales pastaban en la finca y el ejemplar adulto presentaba una mordedura profunda en el cuello, indicio de depredación por cánido silvestre.
El ganadero, Jesús Souto Pena, explicó que salió a comer y que al regresar encontró la ausencia de la oveja preñada y la desaparición de los dos corderos, además de la lesión mortal en el animal adulto hallado. Según su testimonio, el depredador habría accedido a la parcela a través de una finca colindante y fue visto anteriormente merodeando la zona, lo que sugiere un ejemplar aislado pero habituado a acercarse a explotaciones ganaderas. En la finca había siete ovejas pastando y el ataque se produjo a plena luz del día, lo que refuerza la percepción de audacia del animal y la vulnerabilidad de rebaños extensivos sin vigilancia continua.
Tras el hallazgo, el propietario trasladó aviso a los vecinos que poseen ganado y comunicó los hechos a las autoridades competentes y a los servicios veterinarios para que conste el incidente y se puedan activar los protocolos de gestión y posible indemnización. La comunicación rápida entre ganaderos y autoridades es clave para documentar daños y coordinar respuestas, así como para evitar que un ejemplar habituado repita ataques en la misma área. El registro oficial de episodios de depredación permite además analizar patrones y planificar medidas preventivas a escala local y comarcal.
Medidas y recomendaciones
Para reducir el riesgo de nuevos ataques y proteger la productividad del rebaño, los técnicos recomiendan reforzar los cerramientos perimetrales y revisar puntos de acceso desde parcelas colindantes, combinar el uso de perros de guarda y mastines con pastoreo vigilado durante las horas de mayor actividad y valorar instalaciones de resguardo nocturno. En 2026 se promueve también la integración de tecnologías de vigilancia como cámaras con detección de movimiento, sensores y collares GPS para animales valiosos, que permiten alertas tempranas y localización rápida en caso de movimiento anómalo del rebaño. Otras medidas preventivas con efecto probado incluyen electrificación de líneas perimetrales temporales para pastos y la coordinación entre vecinos para mantener turnos de vigilancia en sectores vulnerables.
El impacto económico de la pérdida de una oveja preñada y dos corderos es directo sobre la reposición del rebaño y la rentabilidad de explotaciones familiares; además, el efecto psicológico en el productor y la posibilidad de contagio de miedo entre el resto del ganado pueden reducir eficiencia de pastoreo. Por ello, productores y asociaciones ganaderas insisten en la necesidad de apoyo técnico y financiero para implantar medidas preventivas, así como en agilizar los trámites de declaración de daños ante la administración para acceder a compensaciones cuando proceda. Las administraciones autonómicas y estatales cuentan con protocolos de convivencia entre fauna y ganadería que en 2026 siguen adaptándose para promover soluciones prácticas y sostenibles.
La coexistencia con depredadores salvajes plantea desafíos crecientes para la ganadería extensiva, y los casos recientes en la comarca subrayan la importancia de un enfoque mixto: prevención física, refuerzo de redes comunitarias y adopción progresiva de tecnologías de localización y vigilancia. La notificación temprana de incidentes, la documentación fotográfica y la colaboración con servicios veterinarios facilitan la investigación y la posible identificación de ejemplares problemáticos, lo que permite medidas selectivas de gestión. Para los ganaderos de la zona, la recomendación inmediata es revisar cierres, mantener comunicación permanente con vecinos y reportar cualquier avistamiento a las autoridades para reducir la probabilidad de nuevos episodios.
El afectado mantiene la finca vigilada y ha pedido colaboración a la comunidad ganadera y a las autoridades para evitar replicar el daño en otras explotaciones cercanas; el propietario alertó a vecinos y autoridades y pide protocolos ágiles que incluyan asistencia técnica. Mientras tanto, la investigación y el seguimiento del incidente continuarán para determinar si se trata de un ejemplar ocasional o de un lobo habituado, y para establecer las medidas de manejo necesarias en los próximos meses de 2026. Los ganaderos de la zona están convocando reuniones informativas para compartir recursos y experiencias sobre medidas preventivas aplicables de inmediato.
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