La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha levantado los ajustes en las dotaciones de riego para las masas de aguas subterráneas de Consuegra‑Villacañas y Lillo‑Quintanar en la campaña de 2026, según publica el Boletín Oficial del Estado. Esta resolución afecta directamente a las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) de ambas zonas y entra en vigor para la presente campaña agrícola, con seguimiento por parte del organismo de cuenca. La medida se adopta en el marco de la gestión hidrológica que vincula dotaciones y estado de las masas de agua, con revisiones periódicas durante la campaña.
Para 2026 las dotaciones fijadas son de 2.200 m3/hectárea para cultivos herbáceos y 1.500 m3/ha para cultivos leñosos. Estas cantidades representan la referencia operativa que las CUAS podrán distribuir entre los regantes en esta campaña, y se incorporan al régimen anual de extracciones que gestiona la CHG. La resolución también recoge las reglas de explotación que las comunidades deben respetar para mantener el equilibrio entre abastecimiento y recarga, y establece el control de extracciones por parte del órgano gestor.
El levantamiento del ajuste responde a que las masas afectadas han pasado del estado de alerta a prealerta tras las lluvias intensas registradas en lo que va de año, según la CHG. El presidente de la Confederación, Samuel Moraleda, explicó que la mejora en los indicadores piezométricos y en la recarga relativa permitió revisar las restricciones iniciales y modular las dotaciones hacia niveles menos restrictivos. No obstante, la CHG mantiene el seguimiento hidrogeológico y advierte que las dotaciones pueden volver a modificarse si las variables climatohidrológicas empeoran.
Para las explotaciones, el alivio en las limitaciones aporta margen operativo en la planificación de riegos y puede influir en las decisiones sobre siembras y manejo de cultivos herbáceos y leñosos, aunque el beneficio dependerá de la gestión local del agua. Las CUAS deberán ajustar sus turnos y sistemas de reparto a las nuevas dotaciones y continuar aplicando medidas de eficiencia en riego para evitar sobreexplotación. Desde la administración se insiste en que la disponibilidad puntual no anula la necesidad de prácticas que reduzcan pérdidas y optimicen la relación agua‑rendimiento.
En perspectiva, la CHG y las comunidades de regantes plantean mantener una vigilancia estrecha de los niveles piezométricos y de las precipitaciones durante 2026, con posibilidad de revisar las dotaciones si cambian las condiciones hidrológicas. La situación actual abre espacio para impulsar inversiones en tecnologías de riego más eficientes, como telecontrol de redes, sensores de humedad y sistemas de riego localizado, que permitan aprovechar la dotación sin comprometer la sostenibilidad de los acuíferos. También se plantea reforzar la coordinación entre organismos de cuenca y las CUAS para establecer protocolos de actuación frente a subidas o bajadas rápidas de los niveles.
A corto y medio plazo, la decisión ofrece una margen de maniobra para la campaña 2026, pero viene acompañada de la advertencia de que la gestión deberá ser dinámica: si los indicadores regresan a niveles de alerta se reintroducirán ajustes. La medida ejemplifica la relación directa entre precipitaciones, estado de masas subterráneas y políticas de asignación de agua, y subraya la importancia de combinar dotaciones adaptativas con tecnologías y buenas prácticas agronómicas para asegurar la sostenibilidad del regadío en el Alto Guadiana.
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