Las autoridades sanitarias han notificado un total de 47 focos de Peste Porcina Africana (PPA) en la zona restringida de Catalunya, que incluyen 284 jabalíes positivos y nuevas medidas de contención. En las últimas comunicaciones los Servicios Veterinarios Oficiales han consignado dos focos recientes que suman 16 nuevos casos en jabalíes localizados en la zona restringida II, elevando el total de focos a 47, de los que 3 son primarios y 44 secundarios. El cómputo de positivos alcanza los 284 animales detectados en 12 municipios, y se ha confirmado por primera vez la presencia del virus en el municipio de Castellbisbal, lo que tiene implicaciones directas sobre las medidas de control y la zonificación.
Los municipios afectados son Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Terrassa, Rubí, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Barcelona, Sabadell, El Papiol y Castellbisbal. Las detecciones se concentran dentro del perímetro protegido por vallados perimetrales completados, salvo el caso de Castellbisbal, que se ubicó fuera del cierre total y por ello ha sido necesario ejecutar vallados hasta 4 km y planificar el cierre completo a 6 km para conectar con las barreras ya existentes.
En términos de vigilancia y análisis, se han procesado 3.746 animales que han resultado negativos; de ellos 2.936 correspondieron a ejemplares capturados o abatidos que no mostraban sintomatología clínica y 810 provinieron de vigilancia pasiva (cadáveres o restos hallados en el medio natural o animales abatidos por presentar sintomatología). Estos datos permiten afirmar que la detección activa y pasiva mantienen una cobertura amplia en las zonas restringidas y sus alrededores, y que la mayor parte de las pruebas realizadas hasta la fecha han sido negativas.
Las medidas de contención combinan el refuerzo de vallados perimetrales, intensificación de la vigilancia sobre jabalíes y coordinación entre municipios para evitar movimientos que puedan dispersar la infección. En concreto, la planificación contempla completar el cierre de vallados hasta 6 km alrededor de determinados focos en el transcurso de la semana siguiente, acciones de captura selectiva y gestión de cadáveres, y la ampliación de zonas restringidas para incluir municipios contiguos cuando la ubicación de nuevos casos lo exige. El caso detectado en Castellbisbal ha obligado a revisar la zonificación vigente e incluir nuevos municipios en las zonas restringidas I y II, modificación que será publicada por las autoridades competentes en los próximos días.
La relación causa-efecto entre detección de casos y ampliación de medidas es directa: cada nuevo hallazgo en el medio natural provoca la revisión de perímetros, el refuerzo de vallados y la intensificación de la vigilancia en municipios limítrofes, con el objetivo de cortar las vías de dispersión del virus entre grupos de jabalíes y de evitar el paso al ganado porcino doméstico. Además, la constatación de casos positivos fuera de vallados completados subraya la necesidad de consolidar la red de barreras físicas y de mantener la captura y la monitorización en todo el entorno periurbano afectado.
Para el sector porcino y la gestión de fauna silvestre esto implica medidas operativas y comunicadas: control estricto de accesos y movimientos en explotaciones cercanas a zonas restringidas; protocolos de bioseguridad reforzada para transportes, instalaciones y profesionales que trabajen en la zona; y campañas de información dirigidas a la ciudadanía para evitar la manipulación de cadáveres o el abandono de restos que puedan facilitar la transmisión. A nivel operativo, las administraciones priorizan la coordinación técnico-logística entre municipios y el empleo de equipos de captura y eliminación de animales y de intervención rápida en el caso de hallazgos.
De cara a las próximas semanas, las autoridades anticipan la publicación formal de la nueva zonificación y el refuerzo continuo de los vallados y la vigilancia en campo, así como la evaluación periódica de la evolución epidemiológica. La recomendación para productores y gestores del territorio es mantener la máxima precaución, aplicar medidas de bioseguridad estrictas y colaborar con los servicios veterinarios en las actuaciones de control y notificación de hallazgos para reducir el riesgo de expansión de la PPA.
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