La Consellería do Medio Rural está desarrollando proyectos de restauración hidrológico-forestal en Ourense con apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica en 2026; el Ministerio ha destinado 9,5 millones de euros para impulsar estas actuaciones durante el año. Técnicos de la Consellería han redactado y dirigen las obras centradas en estabilizar suelos, evitar la llegada de sedimentos a los cauces y promover la recuperación de la masa forestal y de pastos. Las intervenciones combinan medidas de obra civil, actuaciones silvícolas y labores de seguimiento para evaluar la eficacia de cada técnica aplicada en campo. El trabajo busca además facilitar el acceso para futuras actuaciones de vigilancia y mantenimiento forestal, reduciendo riesgos y costes a medio plazo.
Intervenciones técnicas
Las tareas en el terreno se centran en dos objetivos claros: controlar la escorrentía y recuperar la vegetación que permita fijar el suelo. Para ello se reparan y mejoran infraestructuras viarias, especialmente la capa de rodadura y la red de drenaje, dañadas por las labores de extinción y la exposición a los elementos, lo que reduce la erosión y mejora la logística de trabajo. En las parcelas más sensibles se aplican medidas de estabilización de los taludes y se diseñan estructuras para frenar el transporte de sedimentos hacia arroyos y ríos, con el fin de proteger la calidad del agua y la capacidad de los cauces.
En las áreas donde la técnica es compatible con la conservación del suelo se emplea mulching con paja y material biodegradable para cubrir y proteger el terreno, mientras que en zonas de menor riesgo se realizan desbroces manuales del matorral quemado dejando los restos sobre la superficie para acelerar la formación de materia orgánica. Estas prácticas buscan crear condiciones favorables para la regeneración natural y para la siembra dirigida de herbáceas y especies forrajeras que recuperen los pastizales destinados al ganado. Además, se incorporan criterios de manejo sostenible para reducir la recurrencia de riesgos y favorecer paisajes más resilientes frente a sequías o tormentas intensas.
Ámbito y alcance de las obras
Los técnicos de la Consellería han tramitado intervenciones en las zonas más afectadas de la provincia, incluyendo proyectos en municipios como Larouco, Oímbra, A Mezquita, Carballeda de Valdeorras y Chandrexa de Queixa, y en total se han gestionado 13 expedientes tramitados para actuar de forma priorizada donde el riesgo de erosión y la pérdida de capacidad productiva eran mayores. En Chandrexa de Queixa la inversión específica asciende a cerca de 300.000 euros destinados a consolidar actuaciones en vías, drenajes y restauración de parcelas forestales, una partida que pretende servir como ejemplo para replicar soluciones técnicas en otras zonas de la provincia. Estas actuaciones se despliegan en colaboración entre la Xunta y el Ministerio, con la Consellería asumiendo la dirección técnica y el seguimiento de resultados.
Además de las obras físicas, el plan incorpora instrumentos de seguimiento ambiental y de eficacia técnica, como puntos de control de sedimentos y parcelas de referencia para medir la regeneración de especies nativas. Se prevé el uso creciente de herramientas de teledetección y fotogrametría para monitorizar cambios en la cubierta vegetal y detectar zonas con necesidad de actuaciones complementarias, lo que permitirá priorizar recursos y ajustar técnicas según la evolución estacional. Estas tecnologías facilitan una gestión más precisa y reducen intervenciones innecesarias, optimizando el presupuesto y los plazos de recuperación.
Impacto y próximos pasos
Las intervenciones buscan efectos medibles a corto y medio plazo: reducción de la pérdida de suelo por escorrentía, menor aporte de sedimentos a cauces y reactivación de pastos aprovechables por la ganadería local. Para asegurar resultados se han definido indicadores de seguimiento que incluyen la cobertura vegetal en parcelas de referencia, la estabilidad de taludes tratados y la calidad del agua en puntos aguas abajo de las obras. En función de esos indicadores se planificará la fase siguiente de siembra dirigida, repoblación con frondosas autóctonas y actuaciones de protección complementarias en estaciones críticas.
A medio plazo, la estrategia contempla escalonar actuaciones durante 2026 y los años siguientes, combinando mantenimiento de infraestructuras, refuerzo de medidas preventivas y formación para gestores forestales y agentes locales. La experiencia acumulada en las intervenciones piloto servirá para ajustar protocolos de restauración y para impulsar convocatorias futuras de inversión que permitan ampliar el alcance territorial. El objetivo final es integrar estas labores en una gestión forestal que combine prevención, recuperación y aprovechamiento sostenible, favoreciendo la resiliencia del paisaje y la actividad agroganadera local.
En resumen, las obras en Ourense combinan soluciones de ingeniería, técnicas silvícolas y herramientas de monitorización con financiación pública y coordinación administrativa; la inversión específica en Chandrexa supera los 300.000 euros y el paquete de proyectos se desarrolla bajo criterios técnicos que priorizan la estabilización del suelo y la recuperación de pastos y monte.
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