El ministro Luis Planas anunció que el Gobierno revisará antes de finales de julio si es necesario ampliar las ayudas al sector agrícola por el encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes derivado del cierre del estrecho de Ormuz. Esta revisión se realizará mientras el Ejecutivo monitoriza la evolución de los precios en los mercados y prepara posibles renovaciones o refuerzos del paquete actual de medidas. Las ayudas vigentes están previstas hasta el 30 de julio, por lo que el Gobierno tiene un plazo concreto para analizar datos de coste y producción y decidir si incorpora medidas adicionales. El ministro informó de esta hoja de ruta desde una reunión informal de ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea en Nicosia, donde subrayó la necesidad de coordinación internacional ante un choque de oferta energético.
Planas señaló que el cierre del estrecho ha provocado un aumento del precio del combustible y de los fertilizantes, con un impacto directo en los costes de explotación de explotaciones agrícolas y en la cadena de suministro. Como consecuencia, se observa presión al alza en los costes de producción que puede transmitir inflación al consumidor final y ajustar márgenes en explotaciones extensivas y hortofrutícolas. En respuesta, el Gobierno aprobó un paquete de 5.000 millones de euros para hacer frente a los efectos de la crisis, orientado a mitigar el impacto económico y preservar la actividad productiva. Además, 877 millones de euros de ese paquete se destinan a agricultores, ganaderos y pescadores para compensar specificamente el sobrecoste de gasóleo y fertilizantes.
El Ejecutivo mantiene un seguimiento por indicadores: precios del gasóleo agrícola, cotización internacional de materias primas fertilizantes, y costes de transporte. Según fuentes del Ministerio, la valoración combinará datos cuantitativos (variaciones porcentuales de precios y consumo) y efectos territoriales concretos, por ejemplo en zonas de cultivos extensivos con alta dependencia de gasóleo o en producciones que requieren aportes intensivos de fertilizantes. El efecto es distinto según el tipo de explotación: los cereales y cultivos industriales ven presión por combustibles y abonos, mientras que en horticultura los incrementos de insumos y logística reducen márgenes a corto plazo.
Entre las opciones que el Gobierno podría considerar al renovar las medidas figuran apoyo directo a la compra de combustible, subvenciones para la adquisición de fertilizantes, aceleración de pagos de compensaciones, reducciones fiscales temporales vinculadas a costes energéticos y ayudas a la logística y almacenamiento. Fuentes ministeriales también apuntan a medidas orientadas a mejorar la eficiencia: incentivos para prácticas de fertilización de precisión, programas de asesoramiento técnico y ayudas para renovar maquinaria más eficiente. Estas alternativas buscan un doble objetivo: atajar el efecto inmediato en la renta de las explotaciones y reducir la vulnerabilidad estructural frente a nuevas disrupciones internacionales.
A medio y largo plazo, el Ministerio contempla medidas que reduzcan la exposición del sector a los choques de precios energéticos y de insumos, como impulsar la transición energética en explotaciones (instalaciones fotovoltaicas, biocombustibles y maquinaria más eficiente) y fomentar prácticas agronómicas que optimicen el uso de fertilizantes. La adopción de tecnologías de agricultura de precisión y el apoyo a la formación técnica son herramientas clave para disminuir dependencia y costes. Además, la diversificación de suministros y la promoción de cadenas cortas de valor pueden mejorar resiliencia al transporte y a la volatilidad internacional.
El Gobierno también subrayará la coordinación con la Unión Europea y otros Estados miembros para armonizar respuestas y evitar distorsiones de mercado. En la reunión en Nicosia se intercambiaron datos y fórmulas de intervención que permiten identificar instrumentos compatibles con normativa comunitaria y eficientes en coste. La decisión final sobre la ampliación o modificación de las ayudas se anunciará tras el análisis de indicadores económicos y la evolución del bloqueo en Ormuz, con un horizonte claro: mantener la viabilidad de explotaciones y garantizar la seguridad alimentaria interna.
Los productores y organizaciones agrarias seguirán de cerca los criterios que determine el Ministerio, que incluirán umbrales de precios y parámetros por tipo de cultivo o actividad. Mientras tanto, el Ejecutivo mantiene activas las líneas ya aprobadas y prepara escenarios de actuación para que, si fuera necesario, la renovación del paquete incluya medidas adicionales dirigidas a proteger renta y suministro de insumos básicos. La decisión final combinará criterios técnicos, fiscales y de coordinación europea para minimizar el impacto sobre la producción y el consumo en España.
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