Según Jaume Bernis, responsable de los sectores ganaderos de COAG y productor de porcino, la escalada de precios de los fertilizantes obliga a impulsar con urgencia la fertilización orgánica en 2026 para reducir costes y mejorar la autosuficiencia de las explotaciones. Bernis sostiene que es imprescindible aprovechar los nutrientes contenidos en estiércol y purines para sustituir parte de la fertilización mineral que hoy encarece la producción agrícola. En su intervención ante el comisario de Agricultura, según fuentes de su organización, Bernis vinculó esa necesidad a las directrices que la Comisión Europea exige sobre economía circular y uso eficiente de recursos en el sector agroganadero. El objetivo declarado por COAG es transformar un problema de costes en una oportunidad económica y ambiental para los ganaderos españoles durante 2026 y los años venideros.
Propuestas y retos
Bernis repasó las medidas que considera prioritarias: desbloquear el tope actual de aplicación de fertilizantes, facilitar infraestructuras de almacenamiento y transporte de estiércol y promover tecnologías de tratamiento (compostaje, digestión anaerobia y fraccionamiento de purines). La organización reclama elevar el tope de aplicación orgánica desde 170 hasta 230-250 unidades por hectárea como base para que la fertilización orgánica cubra la mayor parte de la demanda nutricional de los cultivos, reduciendo así la dependencia de los fertilizantes minerales. Para que esta transición sea viable, Bernis subraya la necesidad de ayudas públicas para invertir en balsa y capacidad de transporte, así como incentivos para instalaciones de tratamiento que mejoren la calidad agronómica y sanitaria del material orgánico.
La propuesta afronta retos técnicos y regulatorios: la correcta dosificación de nutrientes, la logística entre explotaciones ganaderas y las parcelas receptoras, y el cumplimiento de normativa ambiental y sanitaria. Bernis apunta que la fiscalidad y la normativa autonómica deben acomodarse a la realidad productiva para evitar cuellos de botella: más almacenamiento homologado, plazos administrativos ágiles y apoyo a proyectos de agrupación de productores para optimizar rutas y costes. En paralelo, insiste en formación técnica para agricultores y ganaderos sobre análisis de suelos, señalización de nutrientes y aplicaciones de precisión que maximicen el rendimiento del fertilizante orgánico.
Además de la dimensión operativa, COAG plantea que las políticas públicas incluyan líneas de financiación para tecnologías que añadan valor al estiércol y purines: digestores para biogás, plantas de compostaje profesional y sistemas de separación sólido-líquido que faciliten el transporte y la aplicación más eficiente. Estas tecnologías no solo mejoran la manejabilidad sino que contribuyen a la reducción de emisiones y a la producción de energía renovable en las explotaciones, con un potencial de retorno económico a medio plazo. Bernis defiende que combinar estas inversiones con incentivos a la reutilización será clave para que la fertilización orgánica sea competitiva frente a los fertilizantes minerales en el mercado actual.
En el plano europeo, Bernis aseguró que Bruselas mantiene la recomendación de priorizar fuentes orgánicas sobre las minerales dentro de sus estrategias de sostenibilidad agrícola, lo que abre ventanas de financiación y programas de apoyo para 2026. La interlocución con el comisario de Agricultura, según el dirigente de COAG, sirvió para trasladar la preocupación por la presión de costes en el sector y para reclamar mayor coherencia entre las exigencias ambientales y las herramientas económicas disponibles. Desde COAG piden que las medidas comunitarias se traduzcan en convocatorias nacionales y autonómicas que permitan ejecutar proyectos concretos en el corto y medio plazo.
En términos prácticos, Bernis destaca ejemplos replicables: agrupaciones de ganaderos que establecen puntos de transferencia para purines, acuerdos con cooperativas agrícolas para la gestión de nutrientes, y proyectos piloto de digestión anaerobia que generan biogás y fertilizantes estabilizados. Estas iniciativas, ya en fase de desarrollo en algunas zonas, muestran que la valorización de residuos ganaderos reduce la factura por fertilizantes y crea nuevas fuentes de ingresos. Para ampliar su alcance, COAG reclama facilitar trámites y canalizar fondos a proyectos que integren producción animal y vegetal en un ciclo cerrado de nutrientes.
En conclusión, la propuesta de Bernis para 2026 combina acciones regulatorias, inversión en infraestructuras y adopción de tecnologías con un objetivo claro: convertir el estiércol y los purines en un recurso agronómico aprovechable a gran escala. La apuesta por la fertilización orgánica es, según el dirigente ganadero, una respuesta estratégica al encarecimiento de insumos y una vía para avanzar hacia una agricultura más circular y rentable. COAG emplaza a las administraciones a transformar estas demandas en medidas concretas durante 2026 que faciliten la transición para las explotaciones ganaderas y agrícolas españolas.
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