Según Juan Simón, agricultor de Monteagudo, la agricultura está cada vez más industrializada y sufre la influencia creciente de lobbies y fondos de inversión, una alerta que formuló al recibir un reconocimiento en 2026 por su trayectoria en ecológico. El Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN/NNPEK) ha entregado estos galardones en un acto celebrado el 8 de mayo de 2026 en la Casa de Cultura de Burlada, donde se distinguen trayectorias y colaboraciones que vinculan agricultura ecológica, inclusión y solidaridad. El premio 'Toda una Vida' de CPAEN/NNPEK se concedió en 2026 a Juan Simón por su dedicación a la agricultura ecológica, y la entidad reconoció también el trabajo conjunto con asociaciones sociales que integran sector primario y compromiso comunitario. La ceremonia sirvió para poner de relieve retos actuales del sector y proyectos concretos que se desarrollan en la comunidad foral con impacto social y ambiental.
En su intervención, leída por un representante en su nombre, Juan Simón defendió de forma explícita la agricultura familiar, ecológica y tradicional como modelo productivo que aporta diversidad, resiliencia y valor social en las zonas rurales. Para Simón, la creciente concentración de tierras y capitales y la orientación hacia procesos más industriales generan riesgos concretos: pérdida de variedades locales, reducción de empleos vinculados a explotaciones familiares y presión sobre precios y costes de producción para los pequeños operadores. Simón alertó sobre la presión de fondos de inversión y lobbies que, según él, amenazan la viabilidad del modelo ecológico y familiar, y reclamó políticas y mecanismos de apoyo que favorezcan a productores locales y prácticas sostenibles.
La entrega de reconocimientos también puso en valor las sinergias entre el sector ecológico y entidades de inclusión social. La 'Entidad Colaboradora' de CPAEN/NNPEK en 2026 fue ASPACE, premiada por su trabajo con personas con parálisis cerebral en proyectos agrícolas y solidarios, una distinción que reconoce el impacto social de actividades vinculadas a la producción y la transformación de alimentos ecológicos. En el acto recogió el premio la directora del Centro Ocupacional de ASPACE, quien señaló que la colaboración con el sector agrario permite generar empleo, formación práctica y visibilidad sobre la capacidad de las personas con diversidad funcional para aportar valor en cadenas de producción y proyectos comunitarios.
Colaboración con ASPACE y proyectos solidarios
CPAEN y ASPACE han desarrollado actividades que combinan recogida de producto ecológico, transformación y donación a bancos de alimentos y comedores sociales, así como acciones de formación vinculadas a gastronomía y accesibilidad. Estas iniciativas tienen un doble objetivo: aumentar la donación de alimentos ecológicos a colectivos vulnerables y ofrecer experiencias formativas a las personas de los centros ocupacionales, con prácticas reales en campo, en conservación de alimentos y en evaluación de restaurantes sostenibles. El modelo busca replicarse y ampliarse durante 2026, integrando nuevas explotaciones ecológicas y agentes locales para escalar su impacto social.
Desde la perspectiva técnica y de mercado, los interlocutores del evento subrayaron que la agricultura ecológica necesita marcos estables de apoyo, canales cortos de comercialización y formación en innovación sostenible para competir frente a estructuras altamente industrializadas. Entre las medidas propuestas figuran el refuerzo de la comercialización directa, incentivos fiscales para explotaciones familiares, programas de relevo generacional y formación en prácticas de agroecología y agricultura de precisión adaptadas a criterios ecológicos. Estos pasos pretenden reducir costes operativos, aumentar eficiencia y mejorar la trazabilidad y el valor añadido de los productos ecológicos en los mercados locales y regionales.
En 2026, las organizaciones presentes en Burlada coincidieron en que la integración de valores ambientales y sociales puede convertirse en ventaja competitiva, siempre que exista un apoyo institucional y mecanismos de cooperación entre productores, cooperativas, entidades sociales y distribuidores. Los asistentes destacaron el papel de la certificación ecológica como garantía de mercado y la necesidad de acompañamiento técnico para que nuevas explotaciones transiten con éxito hacia modelos sostenibles. Asimismo, se planteó explorar herramientas digitales y colaboraciones público-privadas para optimizar la logística de recogida y donación de producto ecológico a fines sociales.
La entrega de premios en 2026 dejó dos mensajes claros para el sector: por un lado, la necesidad de defender modelos agrícolas diversos y con raíces locales frente a la concentración y la industrialización; por otro, la oportunidad de articular prácticas ecológicas con inclusión social mediante proyectos replicables que sumen producción, formación y solidaridad. Organizaciones como CPAEN y entidades sociales como ASPACE se sitúan en el centro de esa propuesta práctica, que busca traducir valores medioambientales y sociales en resultados verificables sobre el terreno y en las mesas de consumo.
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