Las lluvias torrenciales han provocado el aporte de 0,48 hectómetros cúbicos de agua de escorrentía al Mar Menor, registrándose un caudal máximo de 17.486 litros por segundo en la desembocadura de la rambla del Albujón. Estas aportaciones proceden de la rambla del Albujón y ramblas secundarias que han acelerado el arrastre de sedimentos y nutrientes hacia la laguna. En lo que va del año hidrológico la rambla del Albujón ha sumado 8,35 hm3 al balance de aportes, cifra que se monitoriza de forma continua para evaluar la evolución del sistema lagunar. El incremento súbito de agua dulce y el transporte de materia vegetal han concentrado biomasa en tramos concretos del litoral, lo que exige una respuesta operativa inmediata por parte de la administración regional.
Medidas y vigilancia
El Gobierno regional mantiene activo un dispositivo extraordinario de seguimiento y retirada de biomasa en todo el perímetro del Mar Menor y ha anunciado el refuerzo de la monitorización del ecosistema, con especial seguimiento de parámetros como el oxígeno disuelto, la salinidad y la clorofila. El consejero Juan María Vázquez ha supervisado las labores de limpieza y los trabajos de retirada de restos vegetales en los puntos donde las corrientes están acumulando mayor cantidad de material, y ha confirmado que se intensificarán las mediciones y el muestreo en las próximas semanas. Además de las labores manuales y mecánicas de retirada de biomasa, se emplearán sistemas de sensorización en tiempo real y muestreadores automáticos para detectar cambios rápidos en la calidad del agua y priorizar las intervenciones.
Las zonas con mayor concentración de biomasa identificadas por la Consejería son tramos de La Manga y áreas de la cubeta sur —entre ellas Los Urrutias, Los Nietos, Mar de Cristal e Islas Menores—, con presencia también destacada en el entorno de Los Alcázares, donde se registraron acumulados de precipitación superiores a 130 litros por metro cuadrado en algunos puntos. La llegada masiva de arrastres favorece episodios de proliferación de materia orgánica al aportar nutrientes disueltos y particulados que pueden reducir el oxígeno en capas próximas al fondo.
Las autoridades insisten en que el ecosistema se mantiene en una situación de estabilidad precaria y que los próximos días serán determinantes para valorar el impacto real de esta entrada de agua dulce; por ello han declarado operativo un seguimiento intensivo y flexible que se adapte a la evolución del Mar Menor y a las indicaciones de técnicos y científicos. Entre las acciones a corto y medio plazo se contempla el uso ampliado de drones para cartografiar acumulaciones de biomasa, boyas de monitorización con sensores multiparamétricos y plataformas de datos para integrar lecturas hidroquímicas y oceanográficas en tiempo real.
De cara al futuro, la Consejería reclama actuaciones estructurales encaminadas a reducir la llegada de agua y nutrientes mediante la regulación de caudales ordinarios y extraordinarios y la ejecución de intervenciones hidráulicas en la rambla del Albujón, incluyendo el diseño de sistemas de bombeo más eficientes. Las propuestas combinan soluciones basadas en la naturaleza —restauración de corredores verdes y humedales filtrantes para retener sedimentos y nutrientes— con soluciones de ingeniería y tecnologías de gestión del agua que permitan responder con rapidez ante episodios extremos. El refuerzo de la monitorización y la coordinación interadministrativa se plantean como claves para mitigar impactos y proteger la actividad pesquera y acuícola y la biodiversidad del Mar Menor.
El seguimiento inmediato de los parámetros físicos y químicos, junto con la retirada controlada de biomasa y la planificación de medidas estructurales y tecnológicas, marcará la capacidad de respuesta en las próximas semanas y los meses venideros para preservar la laguna y minimizar efectos en la actividad económica y los ecosistemas asociados.
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