Según Alberto Montaña Peris, director general de Vicente Peris, la innovación en IV y V Gama en 2026 se centra en perfeccionar procesos, reforzar la calidad y reducir el impacto ambiental sin reinventar el producto de base. La estrategia prioriza mejorar lo que funciona para ofrecer fruta lista para consumir, saludable y con mayor vida útil, según el responsable de la compañía. El planteamiento combina escucha activa al cliente, análisis de consumo y la incorporación selectiva de tecnología en planta para optimizar trazabilidad y conservación.
Enfoque práctico de la innovación
La empresa apuesta por avances aplicables: adaptar formatos, optimizar envases y automatizar procesos críticos para minimizar manipulado y pérdidas. La innovación no se entiende como un cambio radical sino como una mejora continua que aporte consistencia al producto final; esto implica protocolos de selección de materia prima y controles ambientales más estrictos en sala blanca. La incorporación de maquinaria que acelera procesos sin comprometer la textura o el sabor permite una mayor regularidad entre campañas y orígenes.
El componente saludable es central en la estrategia comercial y productiva de Vicente Peris, y se traduce en fruta preparada sin aditivos, lista para consumir. El equipo trabaja sobre materia prima de origen controlado y procesos que preservan sabor y textura, con trazabilidad desde campo hasta punto de venta. La comunicación hacia el consumidor sitúa la salud como resultado del proceso productivo, no como un reclamo aislado, reforzando la confianza entre distribuidores y compradores.
La implantación de IV Gama en fruta enfrenta retos técnicos que la compañía aborda con inversión en conocimiento y equipos especializados. El corte, la oxidación y la gestión de la maduración requieren soluciones diferentes a las de hortalizas; por eso Vicente Peris está ajustando procedimientos de atmósfera controlada, líneas de procesado y sistemas de trazabilidad para mantener homogeneidad. Estos trabajos se realizan como proyectos piloto y validaciones continuas en 2026 antes de su escalado comercial.
Los costes de procesado en IV Gama siguen siendo un desafío para la rentabilidad, pero la compañía busca equilibrios prácticos: mejorar eficiencia interna, planificar producción escalonada por zonas y consolidar acuerdos de confianza con el cliente. La visión es de medio y largo plazo, donde volumen, calidad y servicio permiten trasladar valor sin sacrificar sostenibilidad económica. En paralelo se trabaja en modelos de colaboración con distribuidores para optimizar la cadena y reducir desperdicio.
En materia de envases y etiquetado la apuesta es clara: materiales más sostenibles que garanticen conservación y funcionalidad en el lineal. En 2026 Vicente Peris ha reducido casi cuatro toneladas de plástico anuales mediante una revisión técnica del etiquetado y los envases, combinando menor uso de plásticos, diseños sin tintas innecesarias y presencia clara de la fruta. El objetivo es demostrar que la reducción de impacto ambiental puede convivir con una presentación atractiva y prácticas de reciclaje reales.
La captación de tendencias es un proceso transversal y continuo dentro de la compañía: se integran insights de clientes, datos de consumo, diálogo con distribuidores y vigilancia de mercados internacionales. Esa información guía decisiones sobre formatos, duración en fresco y propuestas para reducir desperdicio doméstico. La innovación dirigida busca hacer la fruta más cómoda de consumir, con menos residuos y mejor conservación sensorial.
Entre los desarrollos en curso figura un nuevo producto de IV Gama que se encuentra en fase de ajustes y validaciones técnicas en 2026. El proyecto requiere pruebas sobre homogeneidad, tiempos de vida útil y respuesta en diferentes canales de distribución antes de su lanzamiento. Paralelamente, la empresa continúa mejorando ergonomía y seguridad en sala blanca para beneficiar tanto al producto como al equipo humano implicado.
Los retos a futuro se centran en aumentar la adopción de fruta IV Gama en un mercado donde aún predomina el consumo de fruta entera, y en educar sobre la reciclabilidad real de los envases. La hoja de ruta para los próximos meses incluye pruebas de conservación que alarguen la vida útil sin aditivos, mayor trazabilidad digital y diálogo con el sector para elevar la eficiencia global. El objetivo estratégico es combinar salud, sabor y sostenibilidad para que la innovación tenga sentido comercial y ambiental.
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