La granizada de finales de abril de 2026 causó daños localizados en viñedos de Castrelo de Miño y obligó a técnicos y viticultores de O Ribeiro a evaluar parcelas que podrían quedarse sin producción, mientras el resto de las denominaciones siguen en alerta por posibles episodios tormentosos. Las viñas están en plena eclosión y los pámpanos tiernos hacen que los racimos sean especialmente vulnerables a la piedra, por eso el impacto agronómico y económico preocupa a las bodegas y cooperativas de la provincia de Ourense.
En O Ribeiro se concentran las incidencias confirmadas, con zonas como la parroquia de Macendo donde técnicos temen la pérdida total de la cosecha en parcelas muy afectadas. Los responsables de viticultura se desplazaron de inmediato para cuantificar el grado de daño en hojas y racimos y para definir los tratamientos fitosanitarios necesarios para promover la cicatrización de heridas y reducir el riesgo de enfermedades secundarias.
Los daños por granizo suelen ser muy localizados: a 2 km de donde cae la piedra puede no constatarse afectación alguna, según los técnicos. Esa heterogeneidad hace imprescindible la inspección parcela por parcela; las labores de evaluación incluyen valoración del porcentaje de racimos dañados, el estado de los pámpanos y la presencia de heridas abiertas que faciliten la entrada de patógenos fúngicos o bacterianos.
El seguro agrario cubre pérdidas por granizo y helada siempre que la explotación lo tenga contratado, por lo que los productores afectados deben presentar el parte correspondiente para tramitar indemnizaciones. Fuentes del sector recuerdan que la contratación previa y la correcta documentación de la explotación (políticas, superficies y rendimientos asegurados) son determinantes para agilizar coberturas en campañas con incidencias climáticas.
Evaluación y medidas agronómicas: los técnicos de consellos reguladores y cooperativas están recomendando actuaciones concretas a los viticultores afectados, como aplicaciones de productos cicatrizantes y protectores, ajuste de tratamientos fitosanitarios y vigilancia reforzada de hongos. La prioridad en parcelas con daños es evitar la infección secundaria y, cuando sea posible, mantener la capacidad fotosintética suficiente para permitir la recuperación de brotes y la formación de futuros racimos.
Contexto en las denominaciones: además de O Ribeiro, las denominaciones de origen Ribeira Sacra, Monterrei y Valdeorras permanecen en alerta por episodios de tormenta previstos en los próximos días, aunque por ahora no se han registrado siniestros generalizados en sus viñedos. En Ribeira Sacra hubo granizo en zonas de montaña que no afectó las terrazas de ribera; en Monterrei y Valdeorras las previsiones de tormenta no se han materializado hasta el momento, según los responsables de las DO.
Riesgos según la fenología: los técnicos advierten que la gravedad del impacto depende de la fase vegetativa. En la actualidad, con la brotación y eclosión activas, los pámpanos y los pequeños racimos son frágiles y se rompen con facilidad; sin embargo, si el granizo llegara más avanzado el verano, cuando los granos están formados y prietos, las pérdidas en cantidad y calidad podrían ser mayores. La combinación de piedras y lluvias intensas también eleva el riesgo de pudriciones y disminuye la calidad sanitaria de la uva.
Perspectiva económica y planificación: los viticultores afectados deberán combinar la gestión inmediata de daños con la planificación de recursos para la campaña: decidir si invertir en tratamientos de recuperación, poda correctiva o dejar que la planta recupere de forma natural. Las cooperativas ofrecen apoyo técnico y logístico, y las bodegas evalúan el impacto en volúmenes que podrían llegar a comercializar para 2026; si la incidencia se mantiene localizada y la climatología de los próximos meses acompaña, Galicia aún podría registrar una cosecha relevante en muchas comarcas.
Prevención y recomendaciones futuras: los agentes del sector insisten en reforzar la monitorización meteorológica en tiempo real y en impulsar medidas de gestión específica en zonas de riesgo, como cortavientos, gestión de cubiertas y, en casos determinados, sistemas de protección física. También llaman a revisar coberturas de seguro agrario y a documentar daños con fotos y partes técnicos para facilitar las peritaciones. La combinación de buenas prácticas agronómicas, seguro contratado y una rápida respuesta técnica es clave para minimizar pérdidas en temporadas con episodios de granizo y tormentas.
La situación seguirá siendo dinámica en los próximos días y las últimas decisiones dependerán de la evolución meteorológica; técnicos y productores mantienen la vigilancia y subrayan que las actuaciones tempranas pueden marcar la diferencia entre una pérdida parcial y una campaña prácticamente perdida en parcelas muy dañadas.
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