Técnicos de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro han detectado manchas de mildiu en viñedos de O Salnés, O Condado y O Rosal y piden a los viticultores extremar la vigilancia y renovar los tratamientos.
Las manchas de «aceite» propias del mildiu han aparecido ya en parcelas de seguimiento de las subzonas mencionadas, aunque todavía hay fincas sin síntomas. Los técnicos atribuyen la situación al avance fenológico del viñedo y a las condiciones meteorológicas recientes, que han favorecido la actividad de la enfermedad.
Areeiro insiste en renovar los tratamientos respetando las dosis recomendadas y aplicando buenas prácticas para minimizar el impacto ambiental. El personal de la estación observa además el inicio de floración en cepas aisladas en O Rosal, un hito fenológico que incrementa la sensibilidad del viñedo a las infecciones durante las próximas semanas, por lo que la sincronía de las aplicaciones es clave.
Las condiciones climáticas suaves registradas esta semana han acelerado el desarrollo vegetativo y la dispersión del patógeno, según el seguimiento fitosanitario. Los técnicos de Areeiro señalan que la presencia del patógeno es ya notable en varias parcelas de control y que la situación puede evolucionar con rapidez si se mantienen condiciones cálidas y húmedas. Ante este escenario, la recomendación es renovar los tratamientos en las parcelas con historial de infección y en aquellas que presenten condiciones favorables para la enfermedad, priorizando productos y técnicas que combinen eficacia y menor impacto ambiental.
Para ayudar a los viticultores a programar y aplicar las intervenciones, Areeiro recuerda una serie de buenas prácticas: 1. Realizar tratamientos preventivos o curativos según el estado fenológico y la presión de la enfermedad en la parcela; 2. Respetar las dosis y los intervalos de seguridad indicados en las etiquetas; 3. Alternar modos de acción y seguir las recomendaciones para evitar resistencias; 4. Aplicar las cubiertas y pulverizaciones con equipos calibrados para lograr una cobertura homogénea y reducir derivaciones.
Además de las recomendaciones técnicas, la estación subraya la importancia del registro y la monitorización: llevar un cuaderno de campo actualizado con actuaciones, productos usados y observaciones sobre síntomas permite evaluar la eficacia y ajustar la estrategia en tiempo real. Los viticultores con parcelas todavía libres de síntomas deben mantener la vigilancia y preparar una estrategia de protección que contemple la evolución meteorológica, control de la carga de la vegetación y, en su caso, tratamientos localizados.
Desde Areeiro también se anima a coordinar aplicaciones en zonas contiguas cuando sea posible, ya que la gestión integrada a escala de paisaje reduce la fuente de inóculo y la presión de la enfermedad en parcelas individuales. Por último, la estación recuerda la necesidad de compatibilizar la protección del cultivo con la seguridad para operarios y vecinos: uso de equipos de protección individual, respeto de las distancias a núcleos habitados y ajuste de horarios de aplicación para minimizar la exposición.
Los técnicos mantendrán el seguimiento en las próximas semanas y emitirán nuevos avisos según evolucione la situación y las previsiones meteorológicas.
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